Los problemas en el suministro eléctrico en el entorno de Turégano han dejado en los últimos días una situación de incertidumbre y malestar entre vecinos y responsables municipales de varios pueblos de la provincia, con alrededor de 1.600 personas afectadas por cortes intermitentes, bajadas y subidas de tensión y fallos persistentes en la red.
Las incidencias no se han limitado a un único núcleo, sino que han alcanzado a un área amplia que incluye, además de Turégano, a localidades y barrios como Berrocal, Aldeasaz, Carrascal, La Cuesta, Torreiglesias, Caballar, Sotosalbos o Pelayos del Arroyo, en un problema que, lejos de resolverse con rapidez, se ha prolongado durante días y, según algunos testimonios, incluso semanas.
Tan frecuentes como irregulares
Los afectados coinciden en señalar que los cortes no solo han sido frecuentes, sino también irregulares, con interrupciones que van desde unos pocos minutos hasta varias horas, y con un elemento añadido que ha incrementado la preocupación, como es la inestabilidad en el suministro eléctrico.
Un vecino de Berrocal, Paulino, describe una situación que califica de “extraña” y que, según asegura, se arrastra desde hace más de un mes y medio. “Se va la luz, pero en una parte del pueblo salta el diferencial y en otra no”, explica, al tiempo que denuncia que las respuestas recibidas por parte de la compañía han sido insuficientes. “Hemos dado la queja, pero nos han tratado mal, incluso nos han llegado a decir que tengamos un activador cuando algunas casas lo tienen y no funciona”.
A esta situación se ha sumado, desde el pasado fin de semana, un agravamiento de las incidencias. “A partir del domingo se ha empezado a ir la luz y tenemos un problema en las casas de que las luces parpadean como si fuese una discoteca”, relata. Ese comportamiento irregular del suministro ha generado temor entre los vecinos, que han optado por no utilizar determinados electrodomésticos, “porque el horno, el microondas o la televisión dan chispazos por la parte de atrás. El microondas directamente no lo usamos porque parece que va a explotar por el ruido que hace”.
Las quejas no se han limitado al ámbito doméstico. El alcalde de Turégano, Juan Montes, advierte de que los problemas también han afectado a la actividad económica. Recuerda un corte de más de dos horas ocurrido semanas atrás en el propio municipio que tuvo consecuencias directas en negocios locales, como la panadería o un restaurante.
Montes subraya que la situación actual va más allá de episodios puntuales, “porque al principio solo eran cortes más o menos pequeños, pero desde el domingo vemos cortes de dos y tres horas”, afirma, incidiendo además en que las incidencias no se concentran únicamente en Turégano, sino que afectan a un conjunto amplio de localidades de la zona.
Un servicio que se deteriora
En Aldeasaz, Silvia confirma esa extensión del problema y aporta una cronología reciente de los hechos. “Los cortes empezaron el viernes por la tarde. Antes la luz se iba en algún momento y volvía enseguida, pero esto no había pasado nunca”, explica. Según detalla, la situación se ha intensificado con el paso de los días, llegando a registrarse interrupciones de hasta tres horas.
Silvia añade que, además de los cortes, la calidad del suministro ya era deficiente con anterioridad. “Aquí siempre la luz fluctúa mucho. Llevo ocho años viviendo aquí y siempre ha tenido subidas y bajadas. Nos decían que era un problema de red de la zona, que estaban en ello, pero nunca lo solucionaban”.
La principal causa que esgrime la distribuidora es la presencia de un nido de cigüeña en una de las torres, pero a pesar de su retirada los problemas persisten
El deterioro del servicio en los últimos días ha generado una sensación generalizada de abandono entre los vecinos, especialmente en los núcleos más pequeños o dependientes de municipios mayores. “Estamos enfadados porque estos barrios están muy desprotegidos y muy abandonados”, afirma, señalando que el problema ha tardado varios días en recibir atención suficiente.
Uno de los elementos que más preocupación ha generado es el impacto de los cortes en situaciones sensibles. Silvia menciona el caso de un vecino de Berrocal con apnea del sueño y que duerme con una máquina de oxígeno. También se han registrado consecuencias en explotaciones ganaderas, donde la falta de suministro ha afectado al funcionamiento de equipos esenciales.
La cigüeña y el nido
En este contexto de incertidumbre, han ido surgiendo distintas versiones sobre el origen de los problemas. La explicación que ha cobrado más fuerza en los últimos días apunta a la presencia de un nido de cigüeña como posible causa de las incidencias.
Según la información trasladada a algunos vecinos y responsables municipales, el problema tendría su origen en una línea eléctrica situada entre Collado Hermoso y Navafría, donde un nido instalado sobre uno de los cables estaría provocando fallos en la red. La retirada del mismo, al tratarse de una especie protegida, requiere autorización administrativa, lo que habría retrasado la intervención.

Esta hipótesis coincide con las explicaciones que algunos técnicos han ofrecido sobre el terreno. Paulino señala que durante una jornada estuvo acompañando a operarios que trataban de localizar el origen de la avería. “No parecían saber de dónde venía el problema. Me dijeron que habían metido más corriente a una línea y me comentaron lo de los nidos de cigüeña, que no se podían tirar”, relata.
El propio alcalde de Turégano reconoce que esa es la última información que han recibido, aunque expresa dudas sobre su veracidad. “Nos dicen que la culpa la tienen unos nidos de cigüeña, pero no sé si nos están diciendo la verdad”, afirma.
Silvia también apunta a esa explicación, aunque con cautela. “Nos dijeron que había un nido cerca de Torreiglesias y que no se podía tocar hasta que Medio Ambiente lo autorizara”, en una explicación que no todos los vecinos afectados consideran como cierta, más que nada porque los problemas persisten a pesar de que se les ha comunicado que la incidencia se había solventado.
“¿Cómo me piden un número de contrato si tengo al pueblo sin luz?”
A medida que se acumulaban las incidencias, vecinos y ayuntamientos fueron intensificando sus contactos con la empresa distribuidora, Unión Fenosa, perteneciente al grupo Naturgy. Sin embargo, uno de los puntos en los que coinciden tanto particulares como responsables municipales es en la dificultad para obtener información clara y una respuesta eficaz.
“Llamamos pero nadie nos dice nada”, resume el alcalde de Turégano. Montes explica que, incluso actuando en calidad de representante municipal, ha encontrado obstáculos para ser atendido. “Me dicen que tengo que dar un número de contrato. ¿Pero qué número de contrato si tengo al pueblo sin luz? Al final tengo que dar el de algún alumbrado público para que me hagan caso”.
Los vecinos describen experiencias similares. Silvia relata un sistema de atención telefónica que, en su opinión, no está adaptado a este tipo de incidencias. “Te coge una máquina que te pide el número de contrato. Y dices: ‘yo no tengo contrato con ustedes, estoy llamando a averías’. Es surrealista”, afirma. Añade que solo en determinados casos, como cuando se declara una situación de riesgo vital, se consigue acceder a atención directa.
Paulino, por su parte, señala que la insistencia ha sido constante tanto ante la compañía como ante el Ayuntamiento, aunque inicialmente no percibieron una respuesta inmediata. “Al principio no le dieron mucha importancia porque decían que eran más pueblos los que pasaban por esto”, explica.
Demanda conjunta
Mientras se suceden las averías y las distintas interpretaciones sobre su origen, la situación en los pueblos afectados continúa siendo más que inestable. Tanto es así que a última hora de la mañana de ayer las fluctuaciones de la tensión eléctrica volvieron a las viviendas de Berrocal, con luces parpadeando sin cesar. Los cortes sin previo aviso han sido uno de los aspectos más criticados por los vecinos, “ya que si te avisan, puedes programar las cosas. Pero ni de llaman, ni de dan aviso, y les cuesta dar una respuesta”, señala Montes.
La falta de previsión ha complicado la vida cotidiana de los vecinos, que han tenido que adaptarse a interrupciones inesperadas en el suministro eléctrico. En algunos casos, esta situación ha llevado a decisiones más drásticas. Tanto es así que varios de los vecinos que tienen sus viviendas en las pedanías de Turégano han optado por marcharse a sus primeras viviendas, “sobre todo los que tienen aquí segunda residencia, porque no hay quien aguante”, explica Silvia. Si tu suministro eléctrico es tan fluctuante, “no hay luz, no hay calefacción, y ni siquiera puedes ver la televisión”, afirma el alcalde del municipio.
La falta de aviso en los cortes de suministro es una de las principales demandas de los usuarios, “porque
no podemos programar nada”
El impacto también se ha dejado sentir en el alumbrado público y en las instalaciones municipales. El edil de Turégano relata que, tras uno de los cortes, el alumbrado público de Aldeasaz dejó de funcionar debido a un fallo en uno de los automáticos provocado por un pico de tensión.
Con el paso de los días y ante la persistencia de los problemas, varios ayuntamientos de la zona han comenzado a coordinarse para adoptar medidas conjuntas. Montes indica que están valorando la posibilidad de presentar una denuncia conjunta ante la situación, “porque así no podemos estar, -afirma- aunque dudo que pueda tener mucho recorrido.
Finalmente, tras varios días de incidencias y de contactos entre vecinos y la compañía, se logró intervenir en el punto señalado como origen del problema. Según la información disponible, en la jornada del martes se procedió a retirar las ramas del nido situado en la línea eléctrica, pero eso no ha contribuido a la normalización del servicio, porque en la noche del martes al miércoles de nuevo se produjeron dos cortes en el suministro, por la mañana se siguieron registrando subidas y bajadas de tensión, y en la jornada de tarde de nuevo en Aldeasaz se produjo otro corte de luz.
