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‘Masamadre’, el folclore que se amasa en Trescasas

Un taller vecinal en el pueblo dio origen a este grupo intergeneracional que recupera canciones tradicionales de Castilla y León y revive ritmos como el de las panaderas con morteros, botellas de anís y otros utensilios de cocina

por Sara Suarez Velasco
17 de marzo de 2026
Madres, hijas y abuelas comparten escenario en este proyecto que rescata el folklore castellano y demuestra que la música tradicional sigue viva.

Madres, hijas y abuelas comparten escenario en este proyecto que rescata el folklore castellano y demuestra que la música tradicional sigue viva.

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En la biblioteca del municipio segoviano de Trescasas comenzó hace dos inviernos y medio una iniciativa que nadie imaginaba hasta dónde llegaría. Lo que empezó como un sencillo taller para recuperar canciones tradicionales se ha convertido en ‘Masamadre’, un grupo intergeneracional que reúne a madres, hijas y abuelas alrededor de la música de raíz.

La directora musical del proyecto, Beatriz Rojo, recuerda que todo surgió de forma espontánea en Trescasas. “Se me ocurrió lanzar un taller de música tradicional para pasar unas semanas rescatando ritmos asociados a la música de Castilla y León, como la seguidilla, la ronda, la jota o el corrido”, explica.

La propuesta, pensada inicialmente para unas pocas sesiones, reunió a unas quince vecinas. “Por casualidad éramos todas mujeres”, señala Rojo. Con el paso de las semanas el grupo empezó a crecer de forma natural: las participantes comenzaron a llevar a sus hijos e hijas para poder conciliar, y poco después se sumaron también las abuelas.

“El taller estaba planteado para cinco semanas, pero al final el proyecto siguió creciendo con muchísima ilusión. Nos reuníamos en la biblioteca del pueblo y poco a poco se convirtió en algo más”, cuenta la directora. Hoy ‘Masamadre’ es un grupo consolidado que ha empezado a actuar en distintos escenarios de la provincia y fuera de ella.

LA MÚSICA QUE NACE EN LA COCINA
Una de las características más singulares de ‘Masamadre’ es el uso de utensilios domésticos como instrumentos musicales. Morteros, almireces, botellas de anís, tablas de lavar o cribas acompañan las canciones tradicionales.
Pero no se trata de una invención moderna. “En muchas casas humildes de la Castilla rural no se podía comprar una guitarra o un piano, pero eso no significaba que la gente dejara de cantar”, explica Rojo.

La tradición oral convirtió la cocina en un espacio musical improvisado. “¿Quién no recuerda en casa de las abuelas canciones acompañadas con un mortero o con la botella de anís?”, añade. Recuperar estos objetos es, para el grupo, una forma de homenajear la cultura popular y la vida cotidiana de los pueblos.

“Queremos honrar esa humildad asociada a esta tierra, porque incluso en tiempos de guerra o de hambre la música nunca faltaba”, señala.

EL LATIDO DE LAS PANADERAS
Entre todos los ritmos que interpreta el grupo hay uno que se ha convertido en su seña de identidad: el de las panaderas. Se trata de un juego de manos que reproduce el ritmo de las mujeres que amasaban el pan mientras cantaban.

“Antiguamente las vecinas se reunían alrededor de una mesa para amasar el pan y amenizaban el trabajo con canciones”, explica Rojo. Esos cantos podían hablar de amor, desamor, sueños o soledad, y formaban parte del día a día de la vida rural.

Aprender este ritmo no es sencillo. “Cuando te enfrentas a él parece imposible mover las manos tan rápido mientras cantas, pero al final lo consigues y te sientes muy orgullosa”, asegura.

Además, el ejercicio tiene un componente intergeneracional muy interesante. Los niños lo aprenden con rapidez, mientras que los adultos se enfrentan a un reto que, según Rojo, “supone un ejercicio de neuroplasticidad para todas las edades”.

UN REPERTORIO QUE CONECTA
Las canciones que interpreta ‘Masamadre’ proceden de diversas fuentes. Algunas se recuperan de antiguos cancioneros y archivos sonoros; otras forman parte de la memoria familiar de las integrantes.

El grupo trabaja con materiales históricos como el Cancionero de Castilla, recopilado por Agapito Marazuela, además de consultar archivos de divulgadores del folklore como Joaquín Díaz o artistas contemporáneos como Eliseo Parra y Vanesa Muela. “Pero también cantamos canciones que nos cantaban nuestras abuelas o nuestras madres”, explica Rojo. “Si fueron importantes para ellas, ¿por qué no lo van a ser para un nieto?”.

Esa transmisión entre generaciones es precisamente uno de los aspectos más valiosos del proyecto. Para Rosa Contreras, integrante del grupo, compartir escenario con su hija es una experiencia especial.

“Para nosotras es algo que nos une mucho. Es una actividad que nos gusta a las dos y que nos permite compartir tiempo juntas”, explica. Además, convivir con las mujeres mayores del grupo aporta una dimensión única: “Escuchar a las abuelas contar sus vivencias es muy enriquecedor”.

El nombre del grupo refleja esa filosofía. Surgió durante una de las reuniones cuando una integrante propuso llamarlo ‘Masamadre’. “Nos gustó mucho porque resume bien lo que somos: hay muchas madres en el grupo y, además, la masa madre es el origen del pan, la raíz”, señala Contreras.

Aunque el grupo no se creó con intención de ser femenino, la mayoría de sus integrantes son mujeres, algo que para Contreras también conecta con la tradición.

“El papel de la mujer en el folklore ha sido muy importante. Muchas trabajaban dentro y fuera de casa y aun así mantenían vivas estas canciones”, afirma.

UN PÚBLICO QUE SE CONTAGIA
Las actuaciones del grupo están teniendo una gran acogida. Aunque Castilla y León arrastra fama de ser una tierra reservada, el público termina implicándose.

“Nosotras disfrutamos mucho sobre el escenario y eso se contagia”, explica Contreras. “La gente acaba cantando, bailando y emocionándose”.

El calendario de actuaciones continúa creciendo gracias al boca a boca y a la difusión en redes sociales. Para las integrantes del grupo, cada concierto sigue siendo una sorpresa.

“Cuando empezamos ni siquiera pensábamos que actuaríamos delante de nadie”, recuerda Rojo.
Aun así, la esencia del proyecto sigue siendo la misma que el primer día: reunirse alrededor de una mesa para cantar.

Quizá por eso Contreras resume el espíritu de ‘Masamadre’ con una frase sencilla: “Somos lo que fueron”.

"Somos lo que fueron” resume el espíritu de Masamadre en una frase.
«Somos lo que fueron”, resume el espíritu de Masamadre en una frase.
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