Durante los días fríos de invierno en muchos pueblos de Segovia huele a humo, a panceta y a chorizo a la parrilla, a paleta en las manos y a cuchillos que han aprendido, a fuerza de uso, que en los pueblos la tradición no se recuerda, se vive. La matanza popular sigue marcando el calendario como una campana vieja que quizá suene menos que antes, pero cuando suena, todo el mundo sabe lo que toca.
Este invierno de 2026 ya ha dejado su rastro de brasas y calderos en Ciruelos de Coca, en Abades, en Bercial, en Valseca, en Fuenterrebollo, Lastras de Cuéllar, en Nueva Segovia, en Duruelo, en Bernardos… la tradición se mantiene, aún hay latido.

Para los interesados en el asunto durante el mes de marzo se programan algunas matanzas populares abiertas a todos, una fiesta más del calendario para agruparse y darse calor, para celebrar la carne, que este año la Semana Santa llega pronto con sus potajes y sus pescados. El sábado 7 de marzo están programadas matanzas populares en Valverde del Majano, Añe, Coca y Moraleja de Coca. El fin de semana siguiente se podrán disfrutar en Rades de Abajo, el martes 17 de marzo, en Carbonero de Ahusín y ya el domingo 12 de abril en Martín Miguel se anuncia la XII Fiesta de la Matanza Popular.
Las matanzas populares han mutado, y donde antes era necesidad, ahora es también identidad y economía de barra, ticket y charanga. Se mata menos “por obligación” y más “por celebrar”, pero el fondo sigue ahí: el recordatorio de que la comida no nace en una bandeja de plástico, y de que el invierno se combate mejor cuando se comparte.
Ahora bien: una cosa es la matanza de pabellón municipal y otra, la matanza domiciliaria, la de autoconsumo, la que aún se practica en patios y cocheras, con familia alrededor y un respeto que debería ser ley incluso cuando no lo es. Y aquí la ley, de hecho, existe.
En Castilla y León, la campaña oficial 2025–2026 recuerda que el sacrificio domiciliario para autoconsumo está acotado en fechas (se recoge un periodo autorizado del 31 de octubre de 2025 al 5 de abril de 2026) y exige control veterinario, especialmente el análisis para descartar triquina. Además, lo que se obtiene es sólo para autoconsumo: está prohibida su comercialización.
