La Plaza de Toros de la Finca ‘Las Contentas’, que se ubica en el término municipal de Palazuelos de Eresma, entre Trescasas y La Granja de San Ildefonso, en la SG-P-6121, cumple 30 años. Un coso enclavado a las faldas de la Sierra de Guadarrama, que fue testigo de numerosos eventos taurinos desde que el 4 de mayo de 1996 se inaugurara de forma oficial con un festival que registró un lleno en los tendidos.
“La inauguración de la Plaza de Toros de Las Contentas constituyó un señalado éxito”, resumió el crítico Pablo Pastor en El Adelantado de Segovia. Para la ocasión, el cartel reunió a los hermanos Camino, Rafael y Francisco, -hijos de Paco Camino-, que torearon juntos en un mismo cartel por primera vez, Carlos Collado ‘Niño de la Taurina’ y Óscar Higares, quienes lidiaron cuatro ejemplares de la ganadería titular de Las Contentas, procedencia Pedrés, vía El Raboso. El festejo fue presidido por Teodoro Pascual y contó con la asistencia, entre otras personalidades, del por entonces delegado territorial, Luis Pérez de Cossío, el alcalde de Segovia, Ramón Escobar, el restaurador José Luis, el vidente Rappel o María Ángeles Sanz, madre de los Camino, además de los miembros de la familia Marín Trigueros, los anfitriones.
Abrió el festival Rafael Camino, con “un quite vistoso basado en tres excelentes lances y media superior”, según relató Pastor; y continuó con una faena de muleta “de menos a más, al someter al astado con temple y ortodoxia torera”. Finalmente, recogió una ovación del público al no andar certero con los aceros.

En segundo lugar actuó Niño de la Taurina, que sustituyó a Pepín Liria, quien a su vez estaba anunciado como sustituto de Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’. “Rehileteó con soltura, eficacia y portentoso de plasticidad toreara y precisión”, comentó Pastor sobre el tercio de banderillas del toledano, para después apuntar que dejó “excelentes muletazos” con “calidad”, dentro de una faena en la que cortó dos orejas que le llevaron a ser el triunfador del festejo y a recibir el trofeo donado por el artesano joyero Revilla.
Por su parte, Higares tuvo “momentos álgidos” con la muleta y paseó una oreja. Cerró el festival Francisco Camino, que logró dos apéndices tras evidenciar “una mejora torera muy acusada”. Un broche final con triunfo a un acontecimiento que supuso un nuevo camino para un emplazamiento que marcó una época tanto en la esfera taurino como en el plano hostelero.

Bodas, bautizos y eventos
Por el coqueto coso de la familia Marín pasaron numerosas figuras del toreo para llevar a cabo entrenamientos de preparación de temporada y también en el marco de fiestas camperas como fueron los casos en 2003 del bautizo del hijo de Rafael Camino y Natalia Álvarez –Rafael también-; en 2007 la boda del diestro Julio Pedro Saavedra y Nuria Olmos; o en 2011 de la celebración del 80 cumpleaños de Jaime Ostos. En este emplazamiento se vio a Andrés Hernando torear en una de sus últimas actuaciones en público. Fue en abril de 2013, en una tarde que compartió con otros toreros segovianos como Víctor Barrio, Javier Herrero, Pablo Atienza y Emilio de Frutos.

Bolsín
Este último, torero de Navalmanzano que dirige en la actualidad la Escuela Taurina de Segovia, estuvo muy vinculado con el desarrollo de actividad taurina en la finca y llegó a promover el Bolsín ‘Segovia busca un torero’, que comenzó a desarrollarse en 2012 en la propia plaza de Las Contentas. Por el certamen llegó a pasar el peruano Andrés Roca Rey, en la segunda edición que tuvo lugar en 2013, en la que también participaron Atienza, Igor Pereira, Javier Montalvo, Javier de Prado y Alejandro Gardel.

Este cortijo se convirtió en uno de los complejos hosteleros mejor equipados de la provincia y fue escenario de multitud de bodas y celebraciones, sobre todo a finales de la década de los 90 y principios de siglo, además de eventos camperos gracias a su amplio ruedo y sus señeras instalaciones para el manejo de reses bravas. Allí, pastaron los astados de la ganadería Hermanas Marín Trigueros, que lidió con asiduidad en plazas segovianas y de Madrid a finales de los 90 y la primera década de los 2000.

En la actualidad
El complejo cuenta con cuatro hectáreas de finca, restaurante, capilla, salones para eventos, habitaciones, corrales y repartimientos para ganadería de bravo, cuadras para caballos, jardines y plaza de toros, con gradas, callejón y enfermería. Lo que un día fue todo un lujo para la provincia, hoy mantiene cerradas sus puertas, aún en un óptimo estado de conservación. Los tiempos de lucidez pasaron, y tras dos décadas de actividad, el apogeo fue diluyéndose. Ya en 2016, el complejo se sacó a subasta por impagos del IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) al Ayuntamiento de Palazuelos de Eresma y por entonces su valor fue tasado en 3,4 millones de euros. Hoy en día, la finca figura en la plataforma inmobiliaria Idealista bajo el precio de un millón de euros.
