De raíz. El Ministerio de Juventud -que ahora es de Infancia también- quiere disecar la asistencia de menores a festejos taurinos. Cuando la interesada sobreprotección resulta ser censura artística. Prohibir sobre la fértil libertad. Decidir qué es bueno y qué es malo por un niño, sin conceder respeto a la ilusión, es una condena a la inspiración y el desarrollo creativo del futuro. Como si los gustos culturales entraran en vigor al cumplir los 18.
Que dice el Gobierno que la propuesta se contempla siguiendo la recomendación de 2018 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con la que deberían tener montada con el contexto bélico candente, que es para “prevenir los efectos nocivos de las corridas de toros en los niños”. Un golpe que pretenden perpetuar sin ni siquiera comprobar de primera mano cómo son las emociones de un niño cuando vive un festejo taurino ni visitar cómo es el funcionamiento de una escuela taurina, donde los sueños no entienden de prohibiciones.
Y es que en la Escuela Taurina de Segovia la educación y la formación van por delante. Una quincena de promesas se reúnen tres días a la semana para desarrollar sus inquietudes artísticas en torno al toro, bajo la tutela del diestro segoviano Emilio de Frutos. Allí reciben indicaciones sobre cómo coger un capote y una muleta, cómo colocarse frente al astado para ejecutar la suerte de la manera más pulcra, qué terrenos elegir para torear y cómo afrontar las complicaciones del día a día. Andar en torero, que se dice; y que se traduce en tener educación fuera de los ruedos y saber estar. Una escuela de la vida. Eso no se compra; y eso parece que es lo que se ignora cuando las políticas nacen desde el desconocimiento.

La Escuela Taurina de Segovia comenzó el pasado 2 de febrero el nuevo curso en La Lastrilla, en el Centro Multiusos ‘Antonio González’. Alumnos de edades comprendidas entre los 7 y los 22 años se dan cita en este espacio tres días a la semana -lunes, martes y jueves- durante dos horas por jornada. Las jóvenes promesas no solo llegan desde diferentes puntos de la provincia, como el barrio de San Lorenzo de la capital, Palazuelos de Eresma o Hontanares de Eresma, sino que el centro que dirige De Frutos también alberga a representantes de Zaragoza como es el caso de Álvaro Molina y Salamanca como Álex Toranzo; lo que evidencia los sacrificios que requiere este mundo desde los comienzos y el interés que va teniendo la Escuela de Segovia, en la que es su quinta temporada. Allí perfeccionan y aprenden las diferentes vertientes de la esfera taurina, a la vez que comparten sus ilusiones y sus sueños.

Poco a poco, los resultados van llegando. Ahí está Jorge Oliva, semifinalista del Bolsín de Ciudad Rodrigo, que debutará próximamente en Francia (Guimeaux). Un nuevo paso para el novillero segoviano que, tras sumar importantes triunfos el año pasado en plazas como Valladolid, Palencia, La Lastrilla, Prádena, Mozoncillo, Cantimpalos, Turégano, Ayllón o Pedraza y sumar una quincena de festejos, ahora afronta un año importante.

También destacan Daniel Hernández, de Palazuelos; Jesús Manso, de San Lorenzo, y Jaime Hermosa, de Hontanares. Los tres cumplieron varios compromisos la pasada campaña y Hernández y Manso participaron en enero en el Bolsín Mirobrigense. Por su parte, Molina cuenta con un bagaje contrastado, con paseíllos en cosos como el de La Misericordia de Zaragoza. Son los alumnos de la Escuela que ya han empezado a rodar, pero también los hay más jóvenes como Toranzo o Joaquín López, a los que recientemente se ha unido Nicolás Moreno, que con su camiseta de la Segoviana acude a sus primeras clases de toreo, pues la Escuela tiene las puertas abiertas a todos los que quieren probar suerte o iniciarse en este mundo.
A la espera de que mejoren las condiciones meteorológicas, las sesiones formativas se extenderán también a la Finca ‘Los Cerros’, en el término municipal de La Higuera, donde pastan las reses de la ganadería de Cayetano de Frutos y donde las jóvenes promesas podrán testar su valía y las nociones de aprendizaje adquiridas en la plaza de tientas.

Para lo jóvenes que son, ya encadenan numerosos méritos para por lo menos recibir el interés de querer apoyar su formación. Pues no todo son eventos que fomentan el alcohol y ferias de cerveza. Ojalá en un futuro las instituciones reconozcan la labor de este centro. Ojalá sea en el presente. Los valores están, la educación también. O como dijo el comunicador Ramón García en la gala de presentación de los carteles de la Feria de San Isidro: “Lleven a los niños a los toros: van a ser mejores personas”.
