Las calles de Casla volvieron a teñirse del color y la alegría con una tradición cada vez más arraigada: la festividad de las Águedas. Organizada por la Asociación Cultural de ‘Águederas’, esta edición se ha dado con una Junta directiva renovada bajo la presidencia de María Cordero, quien recoge el testigo familiar como nieta de la fundadora.
El programa oficial comenzó con el protocolario encuentro entre las representantes de la fiesta. La alcaldesa saliente, Pilar Moreno, cedió el protagonismo a la nueva Alcaldesa Mayor, Celia Aránguez Martín, quien recibió el Bastón de Mando municipal, símbolo de gobierno.
Tras la ceremonia institucional, las socias compartieron la tradicional chocolatada del Bar Vicente y una cena de hermandad en el Centro de Jubilados, un espacio de convivencia que sirve para estrechar los lazos de la asociación antes de los actos centrales del domingo.
Ritos, música y ‘Mata-Hombres’
La jornada dominical estuvo marcada por el sonido de la dulzaina y el tamboril que acompañaron a la comitiva desde la plaza de los toros hasta la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol. Tras la solemne misa y la procesión en honor a la Santa, se procedió a uno de los momentos más esperados y jocosos del programa: la entrega del simbólico galardón ‘Mata-Hombres’ al invitado de honor, distinción que este año ha recaído en Javier Villate Olabarrieta, que deleitó con un ameno discurso. Durante el acto, también se miró al futuro de la fiesta con el nombramiento de Amparo Aránguez Martín como la alcaldesa entrante para el próximo ciclo.
La celebración siguió cumpliendo el ritual de la quema del Pelele, una catarsis festiva acompañada por el reparto de las típicas rosquillas de la Santa y vino. Con el pañuelo azul al cuello y los bailes tradicionales como banda sonora, las Águedas de Casla cerraron la jornada con una comida de hermandad en el Mesón las Eras brindando por la continuidad de una asociación que, año tras año, demuestra que la tradición es el alma de su pueblo.
