Cada tarde, los vecinos de la calle Prado Perales tienen una cita musical que se suma al aplauso de agradecimiento. El músico cuellarano Pepe Colás abre su ventana al sonido de la dulzaina y todos sus vecinos escuchan con esperanza las melodías folclóricas que interpreta. Agradecidos, el segundo aplauso es para él, por animar cada día de confinamiento, alegrar y hacer más llevadera la espera hasta que la dulzaina se integre en la celebración por completo.
Vecinos como Pepe hacen de esta experiencia tan dura una etapa en la que unirse, y que cada encuentro para aplaudir sea un momento de evasión a tiempos mejores, de preguntarse «qué tal», de saludarse entre los hogares y de pensar que mañana, a la misma hora y en el mismo lugar, habrá pasado un día más y faltará un día menos.
