El Sinodal de Aguilafuente es, desde ayer, además del primer libro impreso en España —en el año 1472—, un vino. Sí, un vino. En concreto un crianza del año 2012, envejecido durante 16 meses en barrica de roble.
Como los buenos vinos, la idea de lanzar un tinto con la etiqueta ‘Sinodal de Aguilafuente’ ha ido madurando poco a poco. La iniciativa partió de la asociación que lleva el nombre de aquel acontecimiento, y contó con el apoyo de Bodegas Navaltallar, en Navalilla, cuyo propietario, Alejandro Costa, se mostró dispuesto a etiquetar sus botellas bajo la denominación ‘Sinodal de Aguilafuente’. Dicho y hecho.
La Diputación acogió ayer el acto de presentación oficial del vino ‘Sinodal de Aguilafuente’. La edición conmemorativa es de 100 botellas, siendo el precio de cada una de 10 euros. Si, como se espera, las botellas se venden con rapidez, se etiquetarán otro medio millar.
Felisa Ruano, presidenta de la asociación ‘Sinodal de Aguilafuente’, recordó que el lanzamiento de este vino se planteó para conmemorar el 15 aniversario de la fiesta de recreación histórica. “Pensamos celebrar esa efeméride con un buen vino de nuestra tierra; es una buena forma de llegar a muchos hogares y dar a conocer qué es el Sinodal”, aseguró Ruano.
El vino en sí pertenece a Bodegas Navaltallar, perteneciente a la Denominación de Origen Valtiendas. Este mismo año, dicho vino ha recibido un premio Bacchus de Plata. La etiqueta del ‘Sinodal de Aguilafuente’ ha sido diseñada por Elena Montarelo.
El teniente de alcalde de Aguilafuente, Mariano García, vaticinó un “éxito total” para este vino, culpando del mismo a la asociación impulsora, a Navaltallar y a la Diputación de Segovia.