Las luces y las sombras de las diputaciones provinciales fueron ayer objeto de debate en la Diputación de Segovia, merced a unas jornadas organizadas por la Fundación Valsaín sobre el futuro de la institución, una cuestión candente.
Para aclarar el origen de las diputaciones, los organizadores llamaron a Alejandro Nieto, de la Universidad Complutense de Madrid, quien presentó un sucinto resumen sobre ese momento histórico, acaecido en el primer tercio del siglo XIX. En ese periodo, “se reformó por completo el sistema de organización del territorio y de funcionamiento del Estado”, con la creación de “una nueva pieza”, las diputaciones provinciales.
Desde un inicio, se quiso que articularan las presiones populares, de abajo a arriba, con la del Estado, de arriba a abajo. Nieto recordó que, entonces, el poder del Estado era “muy débil” —únicamente se encargaba de la diplomacia, el ejército y el cobro de impuestos—, advirtiendo a renglón seguido que los ayuntamientos se encargaban de la inmensa mayoría (“el 90%”, estimó) de los servicios públicos.
En esta tesitura, a las diputaciones se las otorgó la función de controlar el funcionamiento de los ayuntamientos. “El Estado —defendió el historiador— no podía controlar a miles de ayuntamientos, pero sí a un puñado de diputaciones”.
En cualquier caso, Nieto estimó que tal sistema “no funcionó, o lo hizo de una manera muy distinta a la que se había previsto”. Ello se produjo debido a que las diputaciones “se salieron del tiesto, arrogándose un poder político”. A juicio del conferenciante, “por un lado tiranizaron a los ayuntamientos y por otro se rebelaron descaradamente contra el poder del Estado, que quería tutelarlas”. Para Nieto, tal situación devino en “una grave disfunción en la historia de España”.
Pegando un salto en el tiempo, y en referencia a la situación actual, el historiador consideró que las diputaciones “no son necesarias, pero sí útiles”. “Con la supresión se iba a ganar muy poco”, agregó Nieto, quien, no obstante, evitó augurar su futuro, pues “cualquier cosa puede resultar en la situación en la que nos encontramos”. En cualquier caso, dudó de su supresión.
bases constitucionales La segunda conferenciante, María Ángeles González, de la Universidad de Salamanca, se centró en las bases constitucionales de las diputaciones y su evolución, dedicando un apartado especial a la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que, a su entender, ha supuesto “una potenciación del papel de las diputaciones”, dado que dicho texto las otorga nuevas competencias en diferentes materias, asumiendo además la prestación de servicios que no pueden realizar los ayuntamientos.
González sostuvo que en comunidades como Castilla y León o Andalucía, las diputaciones son “muy importantes”, si bien reconoció que en otras, uniprovinciales “no tienen demasiadas funciones”. Sobre su futuro, la historiadora dudó de su desaparición, pues sería necesario, previamente, una reforma de la Constitución. “Y tal y como está hoy la situación política, es difícil contemplar esa reforma”, concluyó.