La Real Muestra de Teatro Especial de la Fundación Caja Cega cerró el telón de la presente edición con dos actuaciones estelares. El auditorio de la Casa de la Cultura se encontraba abarrotado de autoridades, representantes de las instituciones, patrocinadores y público en general. A la vista de la expectación creada, se tuvieron que ocupar butacas complementarias y hasta el último rincón de los pasillos laterales. Varios centenares de personas siguieron con interés y emoción estas últimas escenificaciones.
En primer lugar subió al escenario el grupo El Valle, de La Bañeza (León). Este colectivo está compuesto por personas con discapacidades profundas y prácticamente sin autonomía personal. Está dirigido por Antonio Alonso y Lucy López. El montaje original de esta pareja de profesionales de la educación especial dejó perplejo y boquiabierto a todo el público asistente con su obra ‘Los jardines de la luna’. Su actuación tuvo dos partes bien diferenciadas, con incidencia en la decoración y vestuario en la fase inicial y con una exhibición magistral del manejo de la luminotecnia en su parte final. Sin género de dudas, esta interpretación pasará a los anales de la Muestra Teatral como una de las mejores obras representadas en toda su dilatada historia.
El listón quedó muy alto con la actuación referida, pero eso no fue óbice para que el grupo Esperanza, de Segovia, dirigido por Isabel de Castro, se arredrara; y con muchas agallas se esforzaron para sacar todo su potencial artístico y humano en una versión ideada por los educadores del centro sobre el tradicional cuento de ‘El enano saltarín’. La actuación tenía todos los alicientes para encandilar al respetable, y con una variada escenografía de narración, teatro tradicional, bailes medievales y grandes dosis de espontaneidad en algunas actrices, el resultado puede decirse que en nada desmereció de la primera actuación referida y logró un éxito similar a sus compañeros de viaje teatral.
Por parte de los espectadores era difícil dar crédito a lo que se había presenciado y los comentarios coincidían en destacar la enorme calidad de los trabajos representados.
Los grupos recibieron una reproducción de Don Quijote y Sancho Panza como elemento recordatorio del cuatrocientos aniversario de la muerte de Cervantes. En los discursos institucionales se renovaron compromisos por parte de las autoridades para garantizar la continuidad de esta muestra teatral inclusiva, que desde hace mucho tiempo se ha convertido en el marco referencial para los colectivos que atienden a las personas más necesitadas de la sociedad. Los doscientos veinticinco ‘ángeles’ actores que pasaron por el escenario de Fuentepelayo en estos días, han vuelto a dar lecciones de esfuerzo y cariño al resto de la sociedad; e incluso sacaron fuerzas de flaqueza para bailar hasta bien entrada la madrugada con la esperanza de volver a actuar el año próximo.