Los aficionados taurinos de la villa de Cuéllar pudieron disfrutar de una de las citas señaladas en el calendario, la de las Jornadas Taurinas. El ciclo de charlas que organiza Ehtoro.com contó en esta ocasión con dos ponencias, una sobre salud en los caballos, y la más llamativa, la de dinastías taurinas. El matador David Luguillano y el rejoneador y ganadero Sergio Vegas se desplazaron hasta la villa para hablar sobre su vida y, sobre todo, de cómo llegaron hasta donde están hoy y cuál fue el peso de la afición en su familia.
José María Vivas, conocido periodista de este campo, director editorial de Burladero Tv y asiduo a estas charlas, actuó como moderador de la ponencia y extrajo lo más interesante de la vida de los toreros. Luguillano quiso destacar en primer lugar su vinculación con Cuéllar; natural de Valladolid, no olvida cómo su pasión por los toros se vio alimentada viniendo a Cuéllar desde niño para contemplar sus encierros. A sus 49 años, se mostró “en plenas facultades físicas” y aseguró “haber vivido siempre solo para el toro”. En este punto de su vida no puede dejar de lado la experiencia y el paso del tiempo, el que le ha marcado una evolución palpable y muchas mejoras, en concreto con la espada.
Quiso también destacar al público joven presente en la sala: “La gente joven es la más importante, sobre todo en los festejos y en los pueblos como Cuéllar. Es imprescindible cuidar la afición en lugares como este, con una tradición tan arraigada”, manifestó.
De una familia totalmente ligada al mundo del toro, es él quien desde los 8 años descubre que su padre, Clemente, le ha metido el “venenillo del toreo” en el cuerpo. Sus tíos también tienen su parte de culpa, así como su hermano Jorge, quien estaba presente la primera vez que se puso delante de una becerra. Las posibilidades de torear se vieron incrementadas, a lo largo de toda su trayectoria, gracias a que su padre era empresario en muchas localidades de la zona. Destacó también “lo fácil que es desviarse de la profesión cuando eres joven”. Recordó sus años de juventud y cómo “la pierdes”, pero “ganas una pasión”. Luguillano manifestó que se queda con su padre, “el que más sentido del toreo tenía toreando, y la personalidad es vital”. Vivas señaló también al gran desconocido, su tío Santiago, que cosechó siete puertas grandes en Madrid. Reconoció que su padre le dijo varias veces que lo dejara, pero también que supo entender su vocación, ya que la compartieron.
Por su parte, Sergio Vegas habló desde la perspectiva del rejoneador y ganadero, lo que suma dificultades en un mundo ya de por sí complicado. Reconoció que se trata de años muy duros para los festejos y también recordó que su afición se inició en Cuéllar. Su relación con Isaías Salamanca fue clave; un verano completo se desplazó a la villa a aprender a montar a caballo. El arte del corte le ha atraído desde siempre y asegura que son mundos “que no se deben separar”. Su padre también fue una figura que marcó su trayectoria hasta hoy, cuando afirma que tiene una cuadra “impresionante” y que, en su condición de querer innovar —algo que ha intentado desde siempre— tiene dos suertes nuevas que mostrará en su próxima cita en la cercana plaza de toros de La Flecha.
Para finalizar, el joven Héctor Cabano recogió el ‘Premio Probadillas 2015’, otorgado por su buen hacer en la Plaza de Toros de Cuéllar en los festejos posteriores a los encierros durante las fiestas del año pasado. Héctor Cabano recogió el galardón de manos del alcalde de la villa, Jesús García Pastor, que estuvo en el acto.
