Ya están aquí los gabarreros y a pesar del intenso frío que ayer se registró en San Rafael, nadie quiso perderse la fiesta-homenaje que desde hace dieciocho años la localidad dedica a estos guardianes del monte, a los que hay que agradecer su amor al monte, sus cuidados por conservarlo, para que en la actualidad sea disfrutado por todos. Ayer se les unieron otros guardianes, que representan a un oficio “hijo de la gabarrería”, los brigadistas de incendios forestales, que fueron los encargados de dar el pregón de la fiesta.
Sobre las once de la mañana comenzó en el entorno del campo de fútbol de San Rafael la exhibición de las labores que los gabarreros realizaban en el monte, con el fin último de conseguir madera. Carreteros, hacheros, caballos y burros desfilaron por las calles de San Rafael, y ante una multitud de personas rememoraron aquellos duros años. La fiesta gabarrera incluyó también la tradicional subida al pino de un arriesgado hachero, que con dos ganchos en las botas y con una cuerda a la cintura, ascendió y recortó unas cuantas ramas. Con cuidado y una gran habilidad estos duros hombres se alzaban hasta lo alto del pino y evitaban con destreza la caída de las ramas sobre ellos o sus compañeros. La temporada de poda se desarrollaba desde el mes de noviembre al de abril, después de que se hubiera subastado el pinar en octubre. La mayor parte de los pinos de El Espinar son silvestres, aunque también hay pino negral. De éste último, las empresas estaban obligadas a facilitar una buena parte para las traviesas de ferrocarril.
La carga de leña a caballo o mula también forma parte de esta cultura tradicional. Un buen animal podía soportar hasta 400 kilos de carga, haciendo el mismo recorrido que los bueyes en carro. Los gabarreros nivelaban en primer lugar la leña en los costados del caballo y después en el sobernal.
Tras la exhibición, los gabarreros desfilaron hasta la Plaza de Castilla de San Rafael, donde unos 50 bomberos forestales les esperaban, como invitados, procedentes de diferentes provincias de España. Entre ellos se encontraban 20 vecinos espinariegos, profesionales del monte, que delegaron el honor de pregonar la fiesta en José David García. “Bomberos y gabarreros son dos palabras que van muy unidas al pasado de estos montes y a la extinción y prevención de los incendios forestales”, comenzó el pregonero, quien destacó que “los más mayores del pueblo recuerdan cómo, a lo largo del siglo XX, cuando había algún incendio en estos pinares, los vecinos se ofrecían espontáneamente a colaborar y subían a los montes en cuanto sonaba la sirena de alarma o aparecía en el cielo del pinar una columna de humo”. Los espinariegos, añadió José David García, “siempre hemos tenido muy hondo el sentimiento de propiedad respecto a estos extraordinarios montes, en especial los gabarreros, para los que el monte es algo propio”. Hoy en día la prevención y la profesionalidad es fundamental para la conservación del monte. “Para eso nacieron los distintos servicios, brigadas y retenes profesionales de incendios forestales para sofocar los fuegos con eficacia y seguridad y también para realizar cortafuegos y trabajos preventivos el resto del año, porque los fuegos es mejor apagarlos en invierno”. “Bomberos forestales y gabarreros de El Espinar, hoy estamos unidos en la fiesta. Y siempre lo estaremos en la defensa y conservación de estos montes que nos rodean”, concluyó el pregonero, dando las gracias.
La Plaza de Castilla de San Rafael acogió seguidamente la exhibición de desrame, limpia, corta vertical, corta con hacha y corta con motosierra. El club de cortadores de El Espinar mostró su habilidad y en pocos minutos cortaron varios troncos de distintas maneras. Incluso dos niños, Unai, de seis años de edad, y Javier, demostraron maneras sobre los troncos. Esta exhibición estuvo amenizada por la Escuela de Dulzainas de San Rafael.
Hoy continuará la fiesta en su segunda jornada, con la concentración a las once de la mañana en El Pinarillo, donde se recrearán los viejos oficios del monte. En la plaza del Altozano habrá una exhibición de corta vertical en altura y el desfile hasta la plaza de la Constitución, donde se nombrará Gabarrero de Honor a Pablo González, antiguo gabarrero de la localidad. Además, el escritor y vecino del pueblo, Juan Andrés Saiz Garrido, será distinguido con el nombramiento de ‘Pino de Plata’.
Un año más, vecinos y visitantes abarrotarán la plaza para agradecer a los gabarreros su amor al monte.