El Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso ha mostrado su solidaridad y apoyo a las víctimas de Talidomida, un fármaco que entre los años 60 y 70 provocó numerosas malformaciones en recién nacidos en España. El último pleno municipal del Real Sitio aprobó por unanimidad una moción por la que manifiesta su apoyo a estos enfermos, entre ellos dos vecinos de La Granja, los hermanos María Victoria y Teodoro Valdenebro de la Mata, “por su lucha sin cuartel a favor de las víctimas de este fármaco en España”.
También se insta a la farmacéutica alemana Grünenthal, multinacional del sector afincada en España, “responsable de la masacre, considerada genocidio, a que sin más dilación, indemnice a los afectados españoles”.
Desde el Consistorio granjeño instan al Gobierno de España para que, independientemente de la indemnización a la que puedan tener derecho cada uno de los afectados, “por el daño que le produjo la farmacéutica en sus cuerpos antes y después de nacer, como medida social, se encargue de filtrar quién puede ser afectado o no de Talidomida en España, y conceda pensiones vitalicias a los afectados, hasta que fallezcan, como están percibiendo los afectados del resto de países del mundo”. También se expresa, ante las autoridades sanitarias de España y Castilla y León, la solidaridad y apoyo del municipio con sus dos vecinos afectados, reclamando que “sean atendidos en cuanto sea necesario en la realización de las pruebas genéticas o estudios encaminados a evidenciar el diagnóstico de afección por la ingesta de Talidomida”.
La Talidomida, según se explica en la moción, se patentó en España en 1954. Se trataba de un sedante que paliaba las náuseas y vómitos en las embarazadas. “Empezaron a nacer un número desproporcionado de niños con graves malformaciones en brazos y/o piernas, incluso careciendo de ambas, y en noviembre de 1961 los doctores Widukim (alemán) y Claus Knapp (español) descubren la relación entre la Talidomida y las malformaciones. Entre noviembre de 1961 y mayo de 1962 es retirada en el mundo entero, salvo en España, que se mantiene hasta 1975. La farmacéutica alemana Grünenthal la siguió vendiendo en España”, afirman.
Hoy se conocen las consecuencias y los enfermos de Talidomida exigen justicia y que sean reconocidos sus derechos.