Turégano se engalanó ayer para festejar la solidaridad que despertó el incendió del 24 de septiembre de 1965.
Mantones de Manila y banderas de España colgaban de los balcones por los que transcurrió la procesión con la remozada imagen Virgen del Burgo. La imagen religiosa más antigua de la villa fue portada en andas para agradecer el apoyo que se dió a las 103 familias que en aquella luctuosa jornada lo perdieron todo.
El fuego, iniciado en una fragua y que se propagó rápidamente destruyó 103 casas, y todo lo que había en su interior. En los días siguientes al incendio, que se prolongó durante quince días, no dejaron de llegar a la villa camiones con alimentos, ropas o grano; mientras los vecinos que salvaron sus casas daban cobijo en las mismas a quienes lo habían perdido todo.
Cuatro años después el entonces ministro de la Vivienda, José María martinez Sánchez-Arjona, inauguraba el nuevo barrio de Bobadilla tras una inversión de 45 millones de pesetas. El grupo de danzas de Turégano paloteó entonces para la ocasión, incluido el alcalde, Juan Montes.
Tras la ceremonia religiosa, el cronista de la villa, Victoriano Borreguero, pronunció una conferencia en la que relató lo ocurrido, acompañado de varias composiciones musicales.
Tras unas palabras de Kety Velasco, hija del que fuera alcalde, Pedro Velasco, comenzó la procesión con las Cofradias de la Vera Cruz y la Purísima. Pasó por las Plazas Nuevas donde se encuentra una exposición fotográfica que rememora el famoso incendio, y la solidaridad con la villa.
Así, la imagen de la Virgen del Burgo regresó a su nueva ubicación: la iglesia de Santiago, tras palotear en varios emplazamientos grupo de danzas , el último de ellos el interior del templo. Así se dio por concluida la procesión y por terminada esta jornada en la que se celebró que «aquella oscuridad se transformara en luz» gracias a la solidaridad de los españoles.