El pasado domingo fue un día especial en Valseca. El párroco, Isidro Marazuela Pérez, cumplía sus Bodas de Oro sacerdotales y la parroquia y el municipio estaban de enhorabuena. Isidro Marazuela fue ordenado sacerdote el día 31 de mayo de 1965 por el entonces obispo de Segovia Daniel Llorente, hasta la concelebración de la misa de acción de gracias, del pasado día 11 de mayo oficiada por el obispo César Franco, junto a los demás sacerdotes, en la que cumplió de forma oficial, nada más y nada menos que cincuenta años de sacerdocio.
La celebración de la santa misa abrió los actos litúrgicos con un oficio religioso marcado por la significativa efigie vocacional de Marazuela, que lleva ostentando la titularidad de la parroquia más de veinticinco años, compartida con los pueblos de Hontanares de Eresma, Los Huertos, y Carbonero de Ahusín. A la conclusión de la homilía, el párroco quiso compartir el momento con los vecinos y feligreses e invitó a todos a un refresco en el centro cultural Doctor Velasco.
El encuentro previamente contó con la participación de Marazuela, quien hizo un recordatorio de su vida y disposición sacerdotal y personal en el pueblo y agradeció la asistencia. Después se dirigió a los presentes el concejal, Julio Agudo, destacando la cercanía personal y los años dedicados en la localidad, que le han convertido en un vecino más. Por ello, el Ayuntamiento, en manos de Agudo, le hizo entrega de una placa homenaje, agradeciéndole sus años al frente de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Por último, en nombre de los vecinos, Victoria Fuentes, obsequió a don Isidro, como se le conoce en el pueblo, con un regalo de un bonito reloj de pulsera. Unos instantes en los que los aplausos y felicitaciones al sacerdote se convirtieron en constantes, para pasar a charlar y compartir amistosamente el emotivo encuentro.
Isidro Marazuela ingresó en el Seminario de Segovia a los 12 años y ofició su primera misa en la iglesia de Santiago Apóstol en su pueblo de Fuentemilanos. En un repaso a su biografía, que se destaca sobre todo por permanecer periodos largos en los lugares, estuvo de coadjutor en la parroquia de San Rafael, parroquia de Sequera del Fresno, Barahona y Aldeanueva, hasta llegar en 1989 a la parroquia de Valseca.