Otro gran día para los amantes del mundo de la escena en la Muestra de Teatro Especial de Fuentepelayo, gracias a cuatro grupos teatrales de otros tantos lugares de procedencia y con una amplia demostración de variedades escenográficas para satisfacer los gustos de los espectadores de toda índole.
Abrió la jornada el grupo “Santa Teresa”, de Ávila, con la denominación artística de “La casa grande de Martiherrero”. Su obra fue un bálsamo para el auditorio y un homenaje a la cotidianeidad de esos clientes que tienen que frecuentar un restaurante cada día. Con la obra “Para que vuelvas” esta compañía hizo una comedia muy a la medida de un colectivo integrado por actores adultos con discapacidades intelectuales que sabe introducirse en el mundo de las emociones individuales y grupales.
Seguidamente el grupo “Vega del Pirón”, del instituto de Carbonero el Mayor, sorprendió al respetable que inundaba la sala con una obra llena de efectos y con una creatividad inimaginable. “Blancanita y los siete enanieves” cautivó a chicos y grandes, apoyada en la movilidad de los decorados, el original vestuario y sobre todo en la capacidad para dotar de fantasía los propios textos de la obra.
La sesión de tarde la abrió el grupo “Nuevos Horizontes”, de la Fundación Personas, con la obra “Guárdame el secreto”. Esta agrupación cuellarana dejó patente su larga experiencia en el mundo del escenario. Nines Cachorro, como coordinadora del grupo, ha sabido sacar de su elenco las máximas virtudes que atesoran. Como es habitual en sus escenificaciones, el trabajo sobre el escenario lo tienen muy bien repartido en función de las connotaciones de cada uno de sus componentes.
Cerró el día el grupo “Santa Isabel”, de Soria, con una obra mordaz y satírica en su contenido pero fresca en su escenificación. La figura de Andrés Soto sobresale por encima del propio colectivo. Lleva dirigiendo a sus artistas más de treinta años consecutivos y eso le da un valor añadido a cada uno de sus montajes. El desparpajo de sus actores sobre el escenario es innegable. Todos son conscientes de sus limitaciones psíquicas e incluso son capaces de hacer pasar desapercibidas sus dificultades de cara al espectador. La obra “Los problemas del banco y de las cajas también” es una forma desenfadada de ver la realidad que nos rodea aderezada con elevadas dosis de imaginación.