Tiene tres años y se llama Matías. Este año ha empezado a acudir al colegio público de San Rafael a su primer curso de Educación Infantil. Pero no lo tiene fácil, porque la inexistencia de una rampa en el centro educativo le impide acceder con facilidad diariamente al mismo. Matías sufre acondroplasia y la altura de los escalones para entrar al colegio son un gran inconveniente, que de momento va superando gracias a la ayuda de su familia.
Su madre, Yolanda, explica que el escalón más pequeño de acceso al colegio tiene una altura de 17 centímetros, y Matías, al igual que sus compañeros, “quiere subir con normalidad y entrar solo a su clase, pero no puede”. El pequeño es acompañado todos los días por su abuela al colegio, que lo sube en brazos hasta la entrada principal.
El año pasado, con vistas a que este curso Matías se iba a incorporar al colegio, la familia solicitó a la Dirección Provincial de Educación la construcción de una rampa, para mejorar el acceso, no solo para el pequeño, sino para cualquier persona que acuda en silla de ruedas al centro. “Este año el primer día comprobamos que nuestra solicitud no se había cumplido, y por eso, recurrimos también al Ayuntamiento”. De hecho, Yolanda se reunió ayer con el alcalde de El Espinar, Francisco Jorge, al que realizó la misma demanda. “Nos ha dicho que no es competencia del Ayuntamiento, que solo se encarga del mantenimiento”, explica la madre. Desde el Consistorio, según añade, les han ofrecido la posibilidad de rebajar la altura de los escalones, pero, a su jucio, la solución es la rampa.
Ante esta situación, la familia de Matías ha iniciado una recogida de firmas en el pueblo, que serán presentadas en el colegio de San Rafael, y sus responsables se se encargarán de tramitarlas ante Educación. Yolanda insiste en que no van a parar en reivindicar lo que consideran que es justo para su hijo, que sufre cada vez que tiene que ir al colegio y ve que no puede hacer lo mismo que sus compañeros.
La familia espera una solución definitiva, por el bien de Matías, que tiene todo el derecho a asistir a recibir sus clases en el centro educativo de su pueblo.