El quinto y último encierro de Cuéllar, con reses de los Hermanos Revesado Hernas, resultó muy accidentado, sobre todo en el Embudo, donde un novillo retrasado causó el pánico entre el numeroso público que se hallaba en un lugar no libre de peligro.
La salida de corrales ha sido rápida. Muy pronto, un novillo se adelantó a sus hermanos, lo que obligó a hacer un gran esfuerzo a los caballistas para reintegrarlo al grupo. En la parte alta del Embudo, un novillo se escapó. Y en la parte baja, otro quedó rezagado, ascendiendo por la ladera derecha hasta llegar a una barrera de madera para reconducir el ganado, que esquivó, lo que obligó al público que estaba detrás de ella a pasar al otro lado. Sin embargo, el novillo rompió una de las maderas, cayendo después por el terraplén, y llevándose a varias personas. Luego, el animal embistió a varias personas, aunque milagrosamente no se produjeron heridas por asta, aunque sí tres politraumatizados.
En el tramo urbano se vieron buenas carreras de los mozos, sobre todo a partir de los Paseos de San Francisco, donde los bravos iban distanciados de los mansos.