Cuellaranos todos y vecinos de la villa, visitantes, un año más nos reunimos aquí, con la alegría que nos dan la llegada de nuestras fiestas. Acudir al repique de la campana del Ayuntamiento, que llama al pueblo para que acuda hoy , a esta Plaza ya muy querida y apreciada por todos, y más en este sábado de toros.
Hoy quiero hacer un pequeño recuento, del desarrollo de estas fiestas durante tantos y tantos años como se llevan celebrando. Situándonos en la lejana fecha de 1.200, cuando según algunos documentos, el ganado salía del Prado Vega, subían por detrás de las tapias de la maquinilla, camino del Santillo. a entrar por la Calleja de las Vacas, calle Chorretones a las Parras, y plaza mayor. O más bien si en el año de 1.215, el señor Obispo de Segovia por medio de un escrito prohíbe a sus clérigos participar en los juegos de toros, ya ha llovido suficiente, y hemos visto como cambian los tiempos y las formas de celebrar las fiestas,
En estas épocas la plaza se preparaba con los carros de los labradores que servían de graderío. Ya metidos en el siglo XX se preparaba con sus barreras y se distribuían los sitios para que las familias pudieran ordenadamente construir su tablado y presenciar los festejos.
El cambio más espectacular fue el paso de ser en julio como era ya tradicional a ser en las fechas que seguimos celebrando hoy. Según un escrito del Gobernador Civil de Segovia, de fecha 23 de agosto de 1917 en el cual se autoriza el cambio de fechas para celebrar las fiestas.
En 1.924, en un pleno municipal, hubo dos concejales que propusieron al concejo que las fiestas se cambiaran de fechas en lugar de ser el último domingo de agosto pasaran a ser la última semana de agosto, se hizo la correspondiente votación y su resultado fue que sigan el último domingo. Desde entonces no se ha vuelto a plantear el asunto oficialmente.
Al correr del tiempo en el año de 1.931, tenemos otro cambio y aparece la Plaza con un ruedo al estilo reglamentario de plazas cerradas. Este artilugio coartó a las mujeres el estar bailando nuestra Rueda hasta la llegada del ganado, pues al no poder saltar por encima del ruedo el baile se deshacía un rato antes de la llegada, perdiéndose la vistosidad del último momento y apareciendo el peligro de ser cogidos por los astados.
El cambio del recorrido campestre también se modifica varias veces, hasta los años cuarenta del siglo XX salían del Prado Vega, más tarde salieron de la finca del Tabladillo. Luego de La Corredera y ya por los años setenta se construye el actual corral y se establece allí su salida, que luego por el camino hacia la Villa, tiene también sus variantes. Cuando por la carretera se hacia imposible llevar la manada se cambia y se van por el recorrido actual pero entonces bajaban a dar a Santa Clara, y a partir de ahí, ya los mozos corrían delante de ellos, esto duró poco ya que era demasiado larga la carrera y se cambió al actual embudo. Por las calles subían por la Calleja de las Vacas, luego subían por la carretera de Segovia, entraban por la calle del Rosario hasta el año de 1924, que cambia a la calle de las Parras como se sigue en la actualidad. A partir del año 1959, cuando estrenamos la Plaza de Toros, hasta hoy en día el recorrido continúa por los Paseos hasta el coso.
Las fiestas han ganado mucho tanto en su presentación como en su desarrollo, pasando del ganado que eran unas vacas y dos novillos a ser unos toros que se usan para la corrida de por la tarde.
Con la aparición de las peñas la corregidora y el pregonero, las fiestas ganan en presentación de orquestas en las verbenas que pasan de ser unas verbenas con unos dulzaineros y unos manubrios o pianillos a lo que estamos disfrutando hoy .
Quiero terminar con unos versos que dicen así: “Qué bonita esta la plaza / con el pueblo está llena/ Bailan jovenes y doncellas,/ Bailan chicos y grandes, / Y como es tradición, /También bailan las abuelas, / Mañana todos juntos al encierro,/ Cogidos del brazo, Vamos cantado el A por ellos”.
