Las fiestas en honor a la Virgen del Carrascal, de la villa de Pedraza de la Sierra, vivieron ayer por la mañana su momento más intenso, esperado y popular: el único encierro con el que cuentan estos festejos, que cada año se celebra el 9 de septiembre. El acto trascurrió sin apenas incidentes, si bien es cierto que dos toros quedaron rezagados en la salida y ello provocó un retraso de quince minutos la hora de inicio.
El reloj marcaba las 10,15 horas, y los más de 3.000 espectadores, que llegaron de muy diversos puntos de la provincia y de España, soportaban estoicamente el sofocante calor cuando sonó el cohete que anunciaba el inicio del multitudinario encierro.
Los doce caballistas que guiaban a las reses desde la dehesa hasta la plaza no tuvieron ningún problema en trasladarlas rápidamente, siendo el tramo en el casco histórico, como es lógico, más ligero que en el tramo campestre.
El alcalde de la villa, Pedro Martín Alonso (PP), se mostró muy satisfecho con el transcurso del encierro. «Ha sido muy rápido y sobretodo, muy limpio. Celebro que no hayamos tenido que lamentar heridos ni ningún daño relevante», afirmó el edil.
El vecino del pueblo Fernando García Torres abrió las puertas de su casa a todos los amigos y conocidos de la villa, pues cuenta con una gran terraza con vistas privilegiadas del espectáculo con la sierra de Guadarrama como telón de fondo. Además, convidó a sus vecinos a unas copas de vino acompañadas de una tapa de jamón. “Organizo esto para todos mis amigos, pues yo he sido tan feliz en estas fiestas, que quiero que todo el mundo las disfruté como lo hago yo”, comentó el hospitalario vecino pedrazano.
Al finalizar el encierro, los peñistas, vecinos y visitantes disfrutaron de una suelta de vaquillas en el coso de madera que se ha instalado, como cada año, en plena plaza del pueblo. Aunque no sucedió ningún incidente reseñable, un vecino se llevó un buen susto cuando uno de los novillos le revolcó por el suelo, ante el griterío de pánico de toda la grada. Al margen de ello, todos los pedrazanos vivieron una jornada de lo más festiva pero tranquila con lo respecta a conflictos.
A ello ayudó la charanga que recorrió todas las calles amenizando el tradicional vermú y que continuó añadiendo notas de diversión en ese día tan especial para todos los habitantes de la villa.
Las fiestas patronales de Pedraza finalizarán, para pena de muchos, el próximo domingo.