A las doce de la mañana de ayer sábado, el toque de zángana de la dulzaina, el tamboril y de unos alegres pícaros convocaron a las decenas de personas que asistieron a una fiesta que retrocede durante dos días a sus habitantes a la Edad Media.
Unos minutos más tarde, en la Plaza de España, el silencio se hacía presente entre los pasillos formados por los puestos de cerámica, artesanía, alimentos o joyería que animaban a los forasteros y sepulvedanos a pasear entre las calles y sentirse en otra época de la historia. El pregonero de este año fue Juan José Martín García, jefe del Servicio Territorial de Cultura de Segovia que, acompañado por el alcalde Francisco Notario Martín, el presidente de la Comunidad de Villa y Tierra y el resto de la corporación municipal, inició un recorrido histórico por las comunidades de Villa y Tierra. Al concluir afirmó sentirse honrado por haber sido elegido este año para ser pregonero y más teniendo en cuenta que tiene orígenes en la villa: “Me siento muy orgulloso de ser pregonero. Esta fiesta es una maravilla, sobre todo por el enclave, muy propicio para albergar esta fiesta. Tenemos que poner año a año nuestro granito de arena para que sea una auténtica fiesta medieval”, afirmó Martín García.
Junto a ellos fueron presentándose cuatro de los ocho ochaveros que conforman la comunidad: Basilio del Olmo Alonso, de Bercimuel; José Morato Burgos, de Prádena; Ricardo Díez Pascual, de la Sierra y Castillejo; y Pedro Manuel Fernández Pozo, de Sepúlveda.
Tras finalizar el pregón con un sonoro aplauso, comenzó oficialmente la fiesta y la localidad entera se llenó de templarios, reinas, damas de la corte y campesinos que colorearon la villa y dejaron atónitos a los turistas que habían decidido pasar el día en Sepúlveda.
“Es la primera vez que vengo, yo soy argentina pero vivo en Granada. El ambiente, aunque todavía es pronto, es muy bonito. Tenemos buenas expectativas”, aseguró Adriana Losa, vendedora en un puesto de caramelos artesanos. Junto a las decenas de originales puestos, también había un pequeño tiovivo para el disfrute de los más pequeños, movido manualmente por un ‘caballero de la Corte’.
Danzas en la plaza
Un enorme círculo en mitad de la plaza anunciaba la llegada de mujeres y niñas del Grupo de Danzas de Sepúlveda que comenzaron a bailar una danza del Medievo al compás de una alegre música. Los allí presentes, tanto sepulveadanos atabiados para la ocasión como forasteros de pueblos de alrededor, acompañaron el espectáculo con palmas e intentos de imitación del baile bajo el sofocante calor.
Al terminar, las autoridades fueron visitando los puestos de artesanía en un paseo amenizado por la dulzaina y el tamboril.
La edad media continúa
Tras un cuentacuentos, varias representaciones teatrales y el concierto del grupo ‘Turaraina’, la villa echó el telón sólo hasta esta mañana, cuando de nuevo el toque de zángana despertará a los habitantes que ayer disfrutaron de la fiesta.
Con el toque de queda de esta noche a las diez, se clausura la XXVIII Feria de Artesanía ‘Los Fueros’ y, dos días después, a los habitantes de Sepúlveda les esperan nuevas actividades con el inicio de su Semana Cultural.