L a fiesta de Santa Águeda continuó ayer en muchos pueblos de Segovia, con las tradicionales procesiones con la imagen de la santa por las calles. En Cantimpalos, Teresa y Ascensión García Gómez fueron este año las alcaldesas. Después de la misa, los dulzaineros animaron la procesión, y las mujeres echaron caramelos desde el balcón consistorial.
Las mujes de Urueñas también cumplieron con el rito anual y se reunieron en la misa, procesión y comida. Por la tarde, los tradicionales juegos de bolos y cartas, y la merienda de tortilla, pusieron fin a a la fiesta.
Son varios los detalles curiosos y muy propios de la fiesta de Santa Águeda en Abades. El primero lo marca el grupo de mujeres, dando la bienvenida a la fiesta con un baile de disfraces el sábado. Por la noche, otro acto fue la lectura del Testamento del Tío Pajas, y ayer los actos y oficios religiosos, con las cofrades vestidas con el típio traje regional, llenaron de colorido las calles. Por la tarde tuvo lugar el simbólico acto de la quema del Tio Pajas entre lloros y llantos.
En Valseca, la fiesta de Santa Águeda la celebran dos grupos de mujeres por separado, desde hace unos diez años. El sábado se celebró la misa en honor a la santa siciliana, mientras que ayer, después de la misa de los domingos, tuvo lugar la procesión por las calles del pueblo. Seguidamente, uno de los grupos quemó el Pelele, en el que rezaba “He salido del paro”. El número participantes en ambos grupos apenas superas las diez o doce integrantes. Atrás quedaron los festejos en los que cuatro mayordomas presidían las celebraciones.