El juez de la Audiencia Nacional Juan Pablo González envió a la cárcel a dos miembros de Straight Edge Madrid (SXE MAD), a los que atribuye el ataque de al menos dos oficinas bancarias en el barrio de Lucero, y decretó el ingreso en prisión eludible con fianza para otros cuatro miembros del grupo, al que calificó de “organización criminal de radicalizada ideología anarquista”.
El magistrado, que interrogó a los cinco detenidos el miércoles en la capital y a un sexto miembro de la organización, imputa a todos ellos los delitos de constitución, promoción, dirección y pertenencia a organización terrorista, tenencia y depósito de sustancias o aparatos explosivos, y daños y estragos con finalidad terrorista.
Según los seis autos de prisión dictados por el juez, el grupo habría provocado sendos incendios en las sucursales que La Caixa y Bankia tienen en los números 54 y 40 de la calle Cebreros de Madrid, en el distrito de Latina. Los dos ataques, que se produjeron el pasado 30 de enero y 7 de mayo de 2013, fueron reivindicados por este colectivo de ideología anarco-insurreccionalista.
El colectivo, que defiende una “radicalizada ideología anarquista”, según González, reivindicó los ataques con grafitis en las fachadas de las entidades y a través de varias páginas web en las que colgaban vídeos en los que se hacían “continuos llamamientos a la violencia contra el Estado y el capital”, haciendo mención expresa a la necesidad de “atacar los bancos y a las fuerzas de seguridad en el ejercicio de sus funciones”.
La investigación determinó, según los autos, que Straight Edge Madrid llevó a cabo la difusión de innumerables consignas mediante las redes sociales destinadas a promover la violencia organizada con el fin último de subvertir el orden constitucional y que sus miembros participaron en graves alteraciones del orden público y agresiones a las fuerzas de seguridad.
El titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 también consideró probado que los imputados llevaron a cabo “daños” en establecimientos comerciales de Madrid y Barcelona durante una serie de disturbios que se produjeron en estas ciudades e intentaron ‘okupar’ inmuebles para instalar centros sociales del colectivo.
En los registros practicados desde el miércoles el Cuerpo Nacional de Policía se incautó de documentación, material informático y materiales como botes de humo, bengalas, petardos, pasamontañas, martillos y productos químicos.
