Los cantalejanos mostraron ayer de nuevo su devoción y cariño hacia su patrona, la Virgen del Pinar, durante la romería que, como viene siendo habitual y por razones de calendario laboral, reúne a más gente el domingo de Pentecostés, que el lunes siguiente, que es la fecha tradicional de celebración.
La romería de este año se preveía especial en tanto que era la primera vez —en varios siglos seguramente— en que se sacaba la imagen al desnudo, sin mantos que cubriera la talla, al contrario que había sido hasta ahora. La cuestión de si la imagen debía presentarse cubierta o despojada había centrado en los últimos días. Finalmente se sacó en su estado más primitivo, una vez que la figura fue sometida a labores de restauración. La escultura, de origen gótico, presentaba su postura original: sentada en un pedestal y con un colorido vivo, y arreglados los desperfectos a que había sido sometida para sostener los mantos que la cubrían.
Tras la novena y el rosario, se ofició la misa en el interior de la ermita, situada a casi tres kilómetros del centro del casco urbano. Una vez más se quedó pequeña para albergar a todos los fieles que quisieron asistir.
Un año más, los quintos volvieron a ser destacados protagonistas de la romería. Ataviados con sus habituales trajes blancos con pañuelos, bandas y boinas rojas, ocuparon los primeros bancos de la ermita, donde a lo largo de la semana pasada se han sucedido las novenas dedicadas a ellos.
Sobre las siete y media de la tarde, por fin la imagen salió en procesión. Como manda la tradición, las primeras en portar a la patrona en andas fueron las mayordomas, elegidas entre las quintas de este año. Ya a en el exterior del templo, y ante la expectación de los numerosos cantalejanos que esperaban la salida, comenzó la puja por llevar alguno de los palos. A la voz del subastador —“devotos y devotas de la Virgen del Pinar…”—, se fueron sucediendo los pasos, con bailes de jotas ante la comitiva. Sin faltar la jota de Cantalejo, la procesión recorrió el entorno, entre los numerosos puestos de venta ambulante que se habían instalado. En los dedicados a bebida y comida resulta habitual, desde hace años, degustar huevos cocidos.
En total se sacaron a subasta tres veces los cuatro palos de las andas con la peana llena de flores, como también lo estaba el altar de la ermita.
Amenazas
La romería se desarrolló con normalidad, a pesar de que había estado amenazada dos horas antes por una tormentosa lluvia. Y, aunque no empapó el suelo, sí ayudó a que el ambiente se llenara de numerosos y molestos insectos voladores.
Entorno de la ermita se ha ido mejorando en los últimos años. Además de colocarse un muro de seguridad junto a uno de los caminos, se abrieron los urinarios situados junto a la Casa Forestal. Tampoco se dejaron a la improvisación los aparcamientos para los numerosos vehículos que acuden a la zona, y que estuvieron controlados por efectivos de la Guardia Civil y los agentes municipales.
Hoy, Lunes de Pentecostés, la ermita de Cantalejo volverá ser escenario de una nueva procesión con la imagen de la patrona. En este caso el recorrido será más largo. Y será el día en que más se puje por subir la Virgen a su hornacina.