Siete días después de haber protagonizado una película de terror en el pabellón Sant Joan D’Espí ante el Barça B, el Viveros Herol Nava se colocó el traje de superhéroe para deleitar a sus seguidores con el primer partido realmente competitivo de toda la temporada, frente a un rival de extraordinaria entidad como el Palma del Río, que acabó con un enfado monumental por la derrota, quizá porque no esperaba caer frente a un conjunto de la zona baja, o quizá porque en los momentos decisivos del encuentro cometió errores impropios de un equipo que quiere lograr el ascenso directo a Liga Asobal.
El principal mérito que atesoró el equipo segoviano a lo largo del encuentro fue el de mantenerse en todo momento con opciones reales de lograr la victoria, minimizando sus errores, defendiendo como ha de hacerlo un equipo que desea escapar de la zona de descenso, con el cuchillo entre los dientes, con muchísima actividad en el 6:0, y cortocircuitando los envíos cordobeses hacia el pivote Filipe Tavares, uno de los mejores de la categoría, que sin embargo se vio superado por la defensa que ejercieron sobre él tanto Javi Castillo como Andrés Alonso, que firmaron su mejor encuentro como jugadores naveros.
Ahora bien, cumplido escasamente el primer minuto dos de partido, pocos aficionados de los presentes en el municipal de Nava se hubieran atrevido a augurar una victoria de su equipo, que encajaba un primer parcial de 0-2 y sumaba su primera pérdida absurda de bola. Sin embargo, bastó con que la defensa le cogiera el aire al ataque visitante para que le pusiera las cosas mucho más fáciles a Samuel, que no se parece en nada al portero falto de confianza de las primeras jornadas de competición.
La actuación del guardameta local fue uno de los pilares sobre los que se basó la victoria del equipo, ganando la partida a casi todos los jugadores cordobeses, salvo a Agustín Casado, un lateral izquierdo con un lanzamiento imprevisible, y Jesús Morales, que entrando por el extremo derecho dio muestras de su calidad en los primeros minutos de la segunda parte. En la primera mitad, Samuel se aprovechó del buen trabajo defensivo, y cuando el técnico visitante, Fernando Montesino, pidió tiempo muerto con 11-11 en el electrónico y siete minutos aún por disputarse, era evidente que el Palma del Río debía mejorar mucho sus prestaciones, o el Viveros Herol bajar las suyas, para que el partido pudiera irse del lado visitante.
El temor a que las rotaciones locales pudieran afectar al juego ofensivo del equipo navero se vio minimizado por el esfuerzo en el 6:0 defensivo, que leyó perfectamente el ataque con ‘bajitos’ del rival, consiguiendo las primeras ventajas importantes en el marcador con un 14-11 que se convirtió en un 15-13 con la llegada del descanso, tras firmar un primer tiempo digno de aplauso.
En los primeros minutos del segundo período el Palma dio muestras de lo que es capaz de hacer. Con Jesús Morales muy activo en el extremo, y mostrando su calidad desde los siete metros, el equipo cordobés comenzó a meter en problemas al Viveros Herol, con Óscar Perales dejando en el banquillo a Llopis y metiendo en su lugar a Dani Simón, con lo que el equipo perdía el potente lanzamiento del lateral zurdo, pero a cambio ganaba fuerza en defensa con el joven jugador apoyando a Isma Juárez en la defensa de una zona por la que Tavares gustaba de buscar la superioridad.
Todos sumaron El equipo segoviano siempre encontró la forma de salir airoso de todas las trampas en las que intentó meterle el rival, que durante un cuarto de hora machacó la meta de Samuel a base de ataques rápidos en los que apenas daban tiempo a los defensores locales a llegar a tocar al lanzador, y forzando las acciones de ataque naveras hacia el lado más débil, donde Dani Simón cometía algunas faltas en ataque que llevaban el partido a un 20-20, con Joan Costa muy acertado bajo los palos.
Un tiempo muerto de Óscar Perales dio oxígeno a los de casa, que nunca perdieron la iniciativa en el marcador, aunque en alguna ocasión les tocó defender el empate. Uno de los momentos decisivos del choque llegó mediado el segundo período, cuando una exclusión de Bruno a 14 minutos para el final, con 21-20 para los locales que se convirtió en el 21-21 con el gol marcado de penalti por Morales, elevaba la tensión del encuentro. Y precisamente fue en ese momento cuando al Palma más le tembló el pulso en el ataque, eligiendo muy malas opciones, y encontrándose con la extraordinaria concentración defensiva del Viveros Herol, que en inferioridad se anotó un parcial de 2-0, que Tello elevó a 3-0 ya con la igualdad numérica.
Era evidente que el partido no había terminado, y que el segundo clasificado no iba a dar su brazo a torcer hasta el final. Cada ataque del Nava se convirtió en una agonía con el Palma del Río cambiando a 5:1 intentando dificultar la circulación de la bola, mientras que la velocidad en las acciones ofensivas cordobesas volvía a comprimir el marcador hasta que, a dos minutos y medio para el final, Aitor Gómez colocaba el empate a 26, y contrarrestaba el gol de Tello para restablecer las tablas a 90 segundos para la conclusión
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Era el momento decisivo del partido, ese en el que la bola quema en las manos. Pero el Viveros Herol cuenta con jugadores que ya han vivido muchos partidos repletos de tensión, y así Álex Tello rubricó su extraordinaria actuación con el décimo tanto de su cuenta particular, obligando a Palma a buscar el empate con siete, metiendo dos pivotes en la cancha. Pero llegó la falta de ataque, y Carlos Villagrán cerró el partido a cuatro segundos para el final, rubricando la victoria de calidad que el Nava ha venido buscando a lo largo de la Liga. Cuando el equipo es competitivo, puede vencer a cualquiera; cuando no lo es, puede perder con cualquiera. Ya se han demostrado ambas cosas esta temporada.
