El Comité Federal del PSOE proclamó en el día de ayer al secretario general, Pedro Sánchez, próximo candidato de los socialistas a la Presidencia del Gobierno, ratificando así la decisión de la militancia, que no avaló a ningún otro aspirante para que disputara este puesto en su partido.
Sánchez encabezará la lista del PSOE a las próximas elecciones generales sin necesidad de someterse a las primarias abiertas que se habían convocado para el 26 de julio, dado que ningún aspirante logró recabar los avales necesarios para disputarle en una votación este puesto.
De esta manera, el máximo órgano del PSOE entre congresos nombró formalmente candidato al líder de los socialistas, que hace menos de un año llegó a la Secretaría General tras ser elegido por los militantes. En ese caso, sí hubo otros dos candidatos, el diputado Eduardo Madina y el dirigente de Izquierda Socialista José Antonio Pérez Tapias, que compitieron en unas primarias en las que participaron los afiliados del partido.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, prometió como futura ruta de actuación la construcción de una España federal en la que “cada cual pueda ser español y catalán” en “el orden que lo desee” y advirtió que las élites que buscan la ruptura “medran con el conflicto”.
Durante su discurso de proclamación como candidato del PSOE a La Moncloa, Sánchez señaló que es una historia “conjunta, durante siglos”, la que une a España con Cataluña y que son “unas élites” las que quieren convencer a la sociedad de que esta unión “se puede romper un día con una votación” y que, de esta votación “se pueden disolver las identidades múltiples, los afectos y la memoria”. “Esa es la vieja política que, a veces, protagonizan los actores nuevos”.
Tras ser proclamado candidato a la Presidencia del Gobierno, que el “panorama político” en España conduce a que todos estén “obligados al diálogo” y que haga falta el acuerdo, pero se ha comprometido a mantener la “autonomía” del proyecto socialista.
Sánchez ha estado acompañado por los ‘barones’ del partido, entre ellos la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el presidente en funciones del Principado de Asturias, Javier Fernández, y por el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, el exvicepresidente Alfonso Guerra y el exsecretario general del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba.
Flanqueado por una enorme bandera de España proyectada a su espalda, Sánchez proclamó que el PSOE es el partido “más importante de la historia” de este país, en el que “no ha habido una fuerza política capaz de unir e integrar a más personas en la vida y la historia común de España” como la de los socialistas.
El líder del PSOE, que ha recibido la confirmación de su candidatura “con humildad y con emoción”, se comprometió a “erradicar el paro y la corrupción” si llega a La Moncloa, donde aspira a poner en marcha “un gobierno que base su fuerza en la ejemplaridad y en la alternativa constructiva”. “Lideraremos el buen Gobierno desde la moderación, con alternativas valientes y constructivas”, insistió.
Sánchez se ofreció para liderar la tarea urgente de “crear oportunidades y de recuperar la convivencia” en España, que vive ahora con “una sociedad crispada”, por “la angustia y la incertidumbre” que provoca la situación económica, pero también por la corrupción y la falta de ejemplaridad, por la desigualdad y la impunidad, por “gobernantes que esconden su incapacidad de garantizar un futuro mejor tras el discurso del miedo”.
