“Estrictamente por motivos personales”. Pedro Arahuetes, alcalde de Segovia, repitió esta frase ayer en varias ocasiones durante una rueda de prensa en la que anunció su renuncia a la Alcaldía, que no hará efectiva hasta el pleno del 31 de marzo. Informaba también en ese momento del nombre de la que será la primera alcaldesa de la ciudad, Clara Luquero, actual concejala de Cultura, si, como es previsible, su candidatura consigue el apoyo, no solo del Grupo Socialista, sino también del único concejal de Izquierda Unida, Luis Peñalosa, en un pleno extraordinario que se celebrará a principios de abril.
La rueda de prensa que se vivió en la Sala de la Biblioteca del Ayuntamiento fue un acto histórico —Arahuetes lleva once años como alcalde— y cómo tal la expectación era máxima. Para Arahuetes fue también un momento de emociones, que le hicieron temblar levemente la voz y que le humedecieron los ojos hasta el punto de tener que hacer una pausa, justo cuando agradecía a su equipo el trabajo y la confianza en él depositada.
Durante algo más de media hora, el todavía alcalde explicó que no sólo abandona la Alcaldía sino también el ejercicio de la política activa para dedicarse a partir de abril a su profesión de abogado.
Consciente de que su renuncia iba a disparar las especulaciones sobre los motivos que le han llevado a tomar una decisión que dijo no ha sido fácil y le ha costado adoptar, insistió en que no iba a explicar las razones de su marcha del Ayuntamiento. “Nunca he hablado de mi vida privada y no lo voy a hacer ahora. Por lo tanto pido el máximo respeto”.
A preguntas de los periodistas sí admitió que las circunstancias políticas pueden haber pesado en esa decisión. “En esta vida nadie puede decir que no le inf luyen todas las circunstancias del entorno. El que quiera abstraerse y vivir en una burbuja allá él. Yo no vivo en una burbuja, vivo en una ciudad, en una provincia, en una comunidad autónoma y en un país y todo lo que sucede en mi entorno me influye negativa y positivamente. Por lo tanto, imagino que algo habrá influido pero no ha tenido una incidencia real, efectiva, consciente”.
Por otro lado, Arahuetes afirmó que la decisión final la tomó el pasado lunes por la tarde, en la habitual reunión de trabajo que mantiene el primer día de la semana con los concejales del equipo de Gobierno. Fue ahí también donde se consensuó la que será su sucesora y añadió que tanto la decisión de retirarse de la política como la de ceder la Alcaldía a Clara Luquero, cuentan con el apoyo del PSOE a nivel provincial y nacional.
Ante la insistencia de los periodistas sobre otras motivaciones como, por ejemplo, una maniobra para consolidar a Clara Luquero de cara a las elecciones municipales de 2015 frente a otros posibles candidatos, comentó “eso lo dejo para los analistas políticos”.
“Hay quien puede pensar que me voy porque estoy cansado, porque no estoy bien, porque estoy hasta los no se qué, porque no me reciben en Valladolid o por poner a un candidato y no otro; cada uno podrá pensar a partir de ahora lo que considere oportuno pero me voy por razones estrictamente personales”, reiteró.
Balance
Después de once años como alcalde, Arahuetes se queda con “el propio cambio de la ciudad”. Explicó que se ha producido en los últimos años un cambio de mentalidad: “La gente no era consciente del propio potencial de la ciudad, era una ciudad resignada, una ciudad triste, que no tenía prácticamente futuro o un camino hacia algún sitio”, dijo.
El alcalde cree que los ciudadanos olvidarán que se han realizado proyectos como el aparcamiento subterráneo de la avenida Padre Claret o la rehabilitación de la Judería. “Al final quedan pero no pasa nada. Lo que la gente tiene en la cabeza es la gran transformación que ha tenido la ciudad, y no lo digo con tono triunfalista, lo hago con toda la humildad del mundo porque detrás de esos once años hay mucho trabajo, muchas horas, mucho equipo y sacrificio, dinamismo, y con eso me quedo”, añadió.
Admitió que se podían haber hecho las cosas de otra forma, incluso que pudo equivocarse, pero aseguró que en todos los casos ha obrado “con la mejor voluntad”. “Todo es mejorable en esta vida pero me voy muy satisfecho”, concluyó.
Lo pendiente
También reconoció que quedan muchas cosas por hacer en la ciudad pero argumentó que “todo lo que no se ha hecho y he querido hacer no ha dependido de mi voluntad, ni de la del equipo de Gobierno”, al tiempo que se mostraba confiado en que “algún día alguien se dé cuenta que en esta ciudad no se gobierna con un partido político sino con los votos de los ciudadanos, que tienen que saber quién paraliza y quién actúa. En las urnas se va a notar quien ha trabajado, quien ha tirado para adelante, por mucho que quieran prometer a última hora”.
En este sentido sentenció que Clara Luquero lo va a tener fácil porque la política del PP en la ciudad ha sido la de paralizar, retrasar y no invertir. “Habrá muchas promesas electorales que ya nadie se va a creer. Cuando digan otra vez que van a hacer el instituto de San Lorenzo, o el centro de salud de Nueva Segovia o el Cervantes, los ciudadanos van a responder: ya está bien la broma”, según el alcalde.
Que no se vaya
El círculo cercano al alcalde, y quienes han sabido en los últimos días de su decisión de renunciar a la Alcaldía, han insistido para que continúe con su labor de alcalde, según desveló él mismo: “No voy a contar a los que estaban deseando que me fuera pero las personas que más o menos lo han sabido en este tiempo y se han podido pronunciar, puedo asegurar que el 99,9 por ciento me han dicho que no me fuera y me mantuviera”.
Pedro Arahuetes es consciente de que al abandonar la Alcaldía finaliza una época “marcada por mi persona, por mi presencia y una forma de entender la gestión, de hacer y querer hacer las cosas con seriedad, sensatez y rigor”, sostuvo.
A partir de abril se abre una nueva etapa que él vaticina será muy buena para Segovia. Adelantando su decisión de retirarse, algo que asegura iba a producirse igualmente de forma natural al final de la legislatura, dice querer “facilitar la transición en beneficio de la ciudad”.