El Atlético de Madrid debutó en la Gira LFP World Challenge 2015-16 con una victoria en los penaltis tras un empate a uno durante el tiempo reglamentario contra el Sagan Tosu, un conjunto de mitad de tabla de la J-League (la Primera división japonesa) más preparado al llevar seis compromisos ligueros en las piernas, después de adelantarse en el electrónico con un gol olímpico de Koke y acabar en tablas tras un tanto en propia de Stefan Savic en la recta final.
A pesar del empate durante los noventa minutos de partido, la puesta a punto del Atleti continúa con garantías al cosecharse —tras las victorias frente a Numancia
(0-2) y Real Oviedo (0-2)— el tercer partido consecutivo invicto a falta de incorporar a los planes al colombiano Jackson Martínez, a los uruguayos Diego Godín y José María Giménez y al brasileño Filipe Luis, los jugadores participantes en la última edición de la Copa América.
El primero de los dos amistosos que los colchoneros tienen programados en su gira asiática sirvió para ver a un equipo rodado en lo físico tras el exigente ‘stage’ en Los Ángeles de San Rafael, contundente en las jugadas de estrategias gracias al repertorio de la pizarra del Mono Burgos pero con ciertas carencias a la hora de llegar con claridad a la portería rival, uno de los males endémicos que dificultó lograr mejores números la temporada pasada, y muchas imprecisiones en tres cuartos de campo.
Mantiene Simeone la idea de ensamblar las nuevas piezas que han llegado a la disciplina rojiblanca con el objetivo de reinventarse un verano más. Así, mientras el Cholo cuaja el puzzle, los rojiblancos no pierden la voracidad que les caracteriza. Fue Koke, especialista del balón parado, quién se encargó de poner por delante a su equipo con un magistral gol olímpico que contó con la inestimable ayuda del guardameta Fujishima, más pendiente de la llegada desde atrás del canterano Lucas Hernández que de la parábola que cogía la pelota.
La escuadra de la ribera del Manzanares arriesgó más con la ventaja en el marcador para probar nuevos automatismos que puedan cogerse de cara al futuro frente a un rival con mucha confianza en su juego, que tomaba riesgos con su propuesta y que eran eficaces en la salida del balón.
Tiene Simeone esta temporada muchos más registros futbolísticos con respecto a los últimos años. El Cholo dispone, según el rival que tenga en frente, de plan A, plan B e incluso plan C si se lo propone. Y lo demostró en la Prefectura de Saga. Con el carrusel de cambios propio de los segundos periodos, el Atlético pasó a tener mayor verticalidad con Ángel Correa, Antoine Griezmann y Luciano Vietto sobre el césped.
Con ellos sobre el campo, más allá de la exposición de diferentes alternativas que tiene como fondo de armario para este curso, los madrileños fueron más vistosos en la propuesta de juego y pisaron con mayor incidencia el campo rival. Se multiplicaron las ocasiones y se obligó a Fujishima a emplearse a fondo para negar al argentino Vietto su estreno como goleador colchonero, aunque la finalización de las oportunidades sigue siendo una de las asignaturas pendientes.
El paso de los minutos potenció al equipo nipón, que acabó por imponer su físico y que no tuvo reparos en meter mano a las piernas cansadas de los jugadores rojiblancos. En la recta final, Tamura dejó atrás con un cambio de ritmo a Jesús Gámez, se adentró en el área y su centro acabó en el gol del empate después de golpear en el cuerpo de Stefan Savic.
Con el tiempo acabado, el colegiado decretó tanda de penaltis en la que el Atlético impuso su calidad. Acertó en los cuatro lanzamientos que tiró desde los once metros y Moyá, bajo palos, detuvo una pena máxima y atinó con la dirección de los otros lanzamientos.