La resiliencia es la habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y salir reforzado de los contratiempos. Javier Mañero es uno de los mayores expertos en España en este concepto aplicado a la empresa y ayer, invitado por la FES, descubrió a los empresarios segovianos como la resiliencia puede ser un instrumento potente para afrontar la crisis económica. En los inicios de su carrera profesional ejerció como auditor y analista financiero, y de forma progresiva fue orientándose hacia la docencia. Posee una formación específica en Inteligencia Emocional, Coaching y Programación Neurolingüística, siendo pionero en estas materias a través de su propia consultora, EDHU Training. En el año 2003, la empresa se convirtió en la actual Escuela de Inteligencia, cerrando un acuerdo con la Universidad Camilo José Cela para impartir títulos de posgrado (Master en Coaching, Inteligencia Emocional, Programación Neurolingüística, Habilidades Sociales, Grafología y Mercados Financieros).
¿Cómo deben enfrentarse las empresas a la crisis?
La crisis es la suma de dos palabras en chino: oportunidad y riesgo. Para el riesgo hay que tener resiliencia, esa capacidad de gestionar bien las emociones, de afrontar situaciones muy delicadas, de buscar esas oportunidades en cada momento, aunque sean pequeñas. Hay que tener agudeza sensorial, estar receptivos a todos los cambios que nos vienen para poder hacer una sociedad mucho mejor.
También estamos enfocando esa resiliencia desde el punto de vista del emprendedor. En la Escuela de Inteligencia nos hemos fijado en Estados Unidos para ver cuál es la nueva formación de un emprendedor. El emprendedor se hace, no nace, y estamos dando pautas para aquellos que quieren ser emprendedores. Nos hacen falta muchas personas con espíritu emprendedor. Y la resiliencia es una herramienta muy potente para ayudarles, porque permite renacer de las cenizas, como el Ave Fénix.
Con la profunda crisis económica que afecta a numerosos países, ¿el empresario tiene que ser cauto o audaz? ¿Cuáles son las claves?
En la situación actual, con todo lo que está cayendo, el empresario no puede ser cauto. El mundo está buscando soluciones y además rápidas. Tiene que ser audaz, astuto, una persona que se prepare en el entorno de las competencias emocionales, que sea capaz de trabajar en equipo, de tener unos principios que, por cierto, nos están fallando. Hay que construir una cultura de valores, de tener una motivación, no cortoplacista sino a largo plazo. Tenemos que superar esos pequeños vicios de una sociedad que ha sido individualista. Esa sociedad egocéntrica no nos ha funcionando. Hay que cambiar.
¿Cómo cree que los recortes a Grecia podrían repercutir en España?
Grecia tiene un modelo muy parecido al que tienen otros países del área mediterránea como España o Italia. Nos va a afectar. Si no hay un cambio de cultura del ser humano, de la organización, de la empresa y de la sociedad, ¡cuidado!, vamos a pagar un precio muy alto. Tenemos que empezar a incorporar una serie de principios y valores que hemos olvidado. Y hay un valor fundamental que es el del esfuerzo. Las cosas salen con trabajo y si no hay esfuerzo no se saca un país adelante.
Ha hablado de cambio, de buscar otra cultura empresarial, de no buscar el beneficio a corto plazo. Aparte del esfuerzo que acaba de comentar, ¿debe ahora el empresario arriesgar?
El empresario tiene que ganar dinero, porque, de lo contrario, no puede mantener su empresa. Pero también hay que tener otra visión. Si la empresa no piensa a largo plazo, muere. Si la empresa no tiene esa responsabilidad social corporativa, y no hablo de marketing, el empresario va a desaparecer.
Ante la crisis ¿hay que tener calma y esperanza?
En momentos de crisis hay que tener calma, serenidad. Y para eso tenemos que saber tocar bien una guitarra, de seis cuerdas, la de seis emociones básicas. Hay que saber vivir con el miedo, con la tristeza y con el enfado, marcando unos límites. Pero también debemos saber vivir con el asco y la repugnancia de todo lo que estamos viendo y escuchando, en ocasiones manipulado, y centrarnos en lo que tenemos que hacer y trabajar.
Vamos a vivir con la emoción de la sorpresa y debemos lograr esa capacidad de saber vivir en la incertidumbre y en el riesgo. Y marcarnos unos retos. Y luego es importante la preparación. Los países más emprendedores del mundo son Estados Unidos, Islandia y Australia. ¿Cuál es la clave?. Habían preparado a sus emprendedores.
Un emprendedor se prepara, se educa. Hay emprendedores que han aprendido a base de riesgo, aventura y entrega. Esto también se ha perdido en los últimos años, porque muchos empresarios, por desgracia, han hecho mal la tarea, han pensado solo en ellos, en la especulación. Por suerte, no todos los empresarios han sido así.
Ahora hay que tener paciencia, gestionar las emociones, y buscar nuevas oportunidades. Hay que ser un poquito creativo y prepararse para esa creatividad. La preparación es la que levanta un país. Después de la segunda guerra mundial, el país más inculto del mundo era Japón. En 1980 logró ser la primera potencia económica mundial. Estados Unidos no ha dejado de preparar a su gente. La pregunta es: ¿la preparación que hemos hecho en España es la adecuada a nuestra juventud para esta sociedad de cambio?.
