Ortigosa del Monte es una escapada de sierra y monte a pocos minutos de Segovia capital, con un punto muy suyo. Aquí el paisaje no solo se mira, también se aprende. Entre dehesas, bolos de granito y caminos históricos, el pueblo ofrece una combinación muy agradecida de naturaleza, patrimonio y planes tranquilos para todo el año.
El gran imán natural es El Berrocal, un paraje de rocas graníticas redondeadas que crea un escenario casi escultórico para caminar sin prisa, hacer fotos y buscar miradores naturales. No es solo bonito, la cantera de El Berrocal se ha vinculado a la piedra utilizada en el Acueducto de Segovia, lo que convierte la visita en una especie de prólogo rural del gran monumento de la ciudad.
Para quienes disfrutan del senderismo amable, Ortigosa es un buen punto de partida. Por el término pasa el Camino Natural de la Cañada Real Soriana Occidental, un itinerario que regala vistas del propio pueblo y de La Losa, y que va enlazando arroyos, pinares y tramos donde el paisaje se abre hacia la sierra.
A escala local, el ayuntamiento propone rutas sencillas como el camino de la Mora (con opciones cortas y algo más largas), que conecta Ortigosa y La Losa, cruza el río Milanillos y sirve de balcón natural hacia la Mujer Muerta.
En el casco urbano, la parada cultural imprescindible es la Iglesia de San Julián. Su interés está en la mezcla de épocas: aunque fue románica, hoy se conservan elementos como la cabecera y capiteles del arco triunfal, testigos de ese pasado medieval que todavía asoma entre reformas posteriores.
Si te apetece encajar el viaje con ambiente, agosto es un buen momento: las fiestas en honor a Nuestra Señora del Rosario concentran actividades y animación veraniega, de las que convierten la visita en algo más que un paseo.
Y, por supuesto, está el capítulo gastronómico que se adapta a las estaciones. Ortigosa se disfruta con una mesa de cocina segoviana sin artificios. El plan clásico es de caminata y después asado (cochinillo o cordero), o guisos y productos de temporada si el tiempo acompaña. En Ortigosa del Monte, lo mejor es precisamente eso, que lo sencillo sale redondo.
