No hace mucho, quizá ha transcurrido más tiempo del que quiero acordarme, una profesora de historia de la Universidad de Valladolid me comentaba la deficiente producción de películas con clara presencia de personajes y acontecimientos que han compuesto nuestra vasta y sobresaliente historiografía. Carecemos de orgullo y tenemos exceso de vergüenza en hacer uso, real o de fantasía, de las hazañas de nuestras ilustres o vasallas figuras, pretéritas o actuales. Cierto es que, gracias a las televisiones, los seriales y documentales han aliviado ligeramente la ausencia del protagonismo de nuestras gestas. No quiero ni voy a hacer comparaciones con otros países en la forma en que emplean sus anales para hacer cine de ficción. La península ibérica, unidos sus reinos en rivalidad y amistad, tiene un breve compendio de películas con guion y base histórica, al menos en España. Por dicho paisanaje comienzo hablando de la primera reina que reinó en Europa: Urraca I de León.
La llegada a mis manos del libro Urraca. Una reina en el trono de rey, de Sonia Vital Fernández (Desperta Ferro Ediciones, 2026) ha levantado una idea que reposaba en los anaqueles de la biblioteca, es el cine una monarquía parlamentaria. Dicho de otra manera, la forma como gobiernan las productoras cinematográficas a las Reinas de nuestra parroquia. Cabe añadir que el libro, de imprescindible lectura para conocer la historia de la reina Urraca I de León, es un texto del que podemos sacar muchas conclusiones y acciones que muy bien podían haberse utilizado para una cuantiosa cantidad de guiones cinematográficos, algo que no ha ocurrido. Pero cambiamos de reina, pero no de olvido.
Coronada en Segovia Isabel I de Castilla, la católica, ha tenido en nuestro pasado una importancia que nuestra negra conciencia ha dejado a un lado. Hablamos de la conquista de la Granada Nazarí, el descubrimiento de América y muchas disputas dinásticas y guerreras, que únicamente la televisión, con la serie Isabel I de Castilla, ha sacado de la oscuridad. Pero, chocante, fue su hija Juana I de Castilla, la conocida como Juana la Loca, quien más aliento ha dado a los cineastas. Hablemos de los argumentos que su vida y su tiempo han dado a la industria del cine, a los audiovisuales.
Una singular trama, una actriz, que ensaya la interpretación de la reina Isabel I de Castilla, es poseída por la misma Isabel y de esta manera, en una introspección, la reina cuenta desde su realidad los avatares que le ha tocado vivir. La reina Isabel en persona (2000), dirigida por Rafael Gordon, quien también se encargó del guion. Un resuelto monólogo de Isabel Ordaz. La banda sonora a cargo de Eva Gancedo recibió buena crítica y la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos a la Mejor Música.
Uno no sabe, o no lo quiere manifestar, si por tener los orígenes en el pueblo segoviano de Cabañas de Polendos y nacer donde Isabel I de Castilla contrajo matrimonio con Fernando de Aragon, “tanto monta, monta tanto”, Valladolid, me es ineludible ser castellano y por dicha circunstancia no dejo de recordar a Benito Pérez Galdós, quien nos brindó una emotiva y descarnada obra de teatro: Santa Juana de Castilla. “Para mí no hay más historia que la de Castilla. De esta tierra ha salido todo lo grande que existe en la humanidad”, leemos con su refinada prosa.
Locura de amor (1948), de Juan de Orduña, toma para el guion la obra teatral del mismo título de Manuel Tamayo y Baus. Con Aurora Bautista en una estupenda interpretación en el papel de Juana I de Castilla y Fernando Rey en el papel de Felipe el Hermoso. Sin muchos alardes, Vicente Aranda hizo un remake de la película mentada, con el título Juana la Loca (2001). Salvamos de la mediocridad a “una inmensa actriz”, Pilar López de Ayala, en el papel de Juana y a Pepe Nieto que, con su música, alegra la imagen. Un cóctel con demasiados ingredientes para filmar una parte de la amplia historia de Castilla.
Solo se conservan 21 minutos de la primera versión, muda y en blanco y negro, de Locura de amor (1909), realizada por Ricardo de Baños y Alberto Marro, quienes tomando la obra teatral de Manuel Tamayo y Baus realizaron el guion, siendo el encargado de la fotografía Ricardo de Baños. Animando la memoria.
Comedia con guiones firmados por gente de teatro y un humor para todos los públicos, lo encontramos en la película Juana la Loca… de vez en cuando (1983) con dirección de José Ramón Larraz y guion de Juan José Alonso Millán, poniendo música Teddy Bautista. Con Lola Flores y Jaime Morey en el reparto, dan el cante en los números musicales y vapulean la historia con un resultado un poco chabacano.
Diez años han pasado del rodaje de La corona partida (2016) de Jordi Frades. De nuevo Juana I de Castilla es protagonista, junto a la disputa por el poder, tras la muerte de su madre Isabel, entre Fernando de Aragón y Felipe el Hermoso. Poco que añadir a la poca redondez del filme, que se quiere aprovechar de la secuela televisiva de las series sobre el mismo argumento. Irene Escolar da un ejemplo de profesionalidad con una buena actuación, a quien acompañan, sin la misma frescura, Rodolfo Sancho y Eusebio Poncela. La crítica, sin ser benévola, no fue muy severa.
La relación, cinematográfica entre España y Portugal se pone de relieve en el filme La Reina Santa (1947) de Rafael Gil, director de la versión española, y Henrique Campos y Aníbal Contreiras, en la realización de la versión portuguesa. La película retrata la vida de Isabel de Aragón, una española que llegó a ser reina de Portugal y desempeñó una función pacificadora entre distintas facciones en la corte lusitánica, así como entre Portugal y Castilla.
Reinas y reinados en la península ibérica.