En una liga de la modalidad deportiva que ustedes elijan, por ejemplo, de 16 equipos,, el que no consigue acceder a la primera posición al finalizar una temporada de nueve meses…fracasa? En una prueba deportiva, los tres primeros, con sus respectivas medallas, ¿son los triunfadores y a partir del cuarto ya no merecen ese reconocimiento? Perder una final. ¿te etiqueta para siempre con ese distintivo de perdedor? ¿Dónde establecemos esa línea? ¿Depende de la competición, de nuestras filias o fobias por ese equipo o deportista? Uff, menuda comedura de coco para terminar la semana y comenzar el carnaval.
Soy consciente que abro el paraguas cuando afirmo que, personalmente, he desterrado siempre la palabra “FRACASO” de mi diccionario para analizar cualquier realidad próxima al deporte. ¿Por qué? Simplemente porque me queda fatal la toga y no soy nadie para juzgar un proceso, una preparación, que desconozco y seguramente tampoco esté capacitado para ello. Qué envidia los todólogos, capaces de analizar a la vez las líneas de fuga del VAR, los métodos de la preparación física de Pintus, el estado del césped nivel experto Bricogarden, la gestión de Velasco con la Selección Española de Fútbol Sala, “campeonando” en Eslovenia, y hasta el Dinamarca vs Canadá en Curling, en los Juegos Olímpicos de Invierno que se están disputando actualmente en Milano. (muy recomendable).
Prefiero huir de lo complejo y centrarme en lo simple, no por ello exento de dificultad. Solo así podría llegar a comprender y disfrutar de la masterclass de la vida y el deporte que nos ofreció Lin, en una tertulia improvisada, en el cóctel posterior a la maravillosa Gala de la Asociación de la Prensa Deportiva. Seguro que cuento con su beneplácito para hacerlo público y los “delitos” habrán prescrito. Nos contaba el mejor jugador segoviano de la historia como, siendo aún un crío, jugaba hasta pasada la medianoche en la pista de San José. Seguramente que, por casualidad, tuviera las llaves del cuadro de luces facilitaba su aventura, aunque por ello alguna vez recibiera la visita de alguna patrulla de la policía local, que “incomprensiblemente” no entendiera que, simplemente, estaba jugando al fútbol sala.
En ese bombardeo de anécdotas de otra época, pero muy válidas en su esencia para la actualidad, nos explicaba como en el barrio tocaba ganarse el respeto por ese espacio en la cancha y el balón, con clases de taekwondo incluidas, la dureza de trabajar en la obra siendo un adolescente, o las dudas lógicas que, según se aproxima el final de su carrera le van surgiendo en su cabeza.
Lin, con un palmarés envidiable, no ha ganado siempre, ha perdido títulos importantes, ha cometido errores en partidos decisivos…pero a ver quién tiene los “Velascos” de acercar la palabra fracaso a algún momento de su carrera, porque como dijo Elena Gutiérrez en su discurso, “esto va de personas, de sueños, de historias y de gestos”.
