Un mes después de la masacre en un colegio de Newtown (Connecticut), en la que murieron 27 personas durante un tiroteo, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reveló ayer su plan para tratar de contener la «epidemia de violencia» provocada por las armas en el país, que incluye renovar la prohibición legislativa de dispositivos de asalto, algo para lo que urgió al Congreso a que haga su parte en un tema que, subrayó, no puede esperar.
«No podemos demorar esto más tiempo», insistió el dirigente en un acto en el que, acompañado por familiares de las víctimas de la tragedia escolar del 14 de diciembre, firmó un programa con 23 medidas, que constituyen el esfuerzo gubernamental «más ambicioso» en décadas y que no necesitarán del respaldo del Congreso.
Eso sí, el mandatario también detalló un plan aún mayor que sí precisará el apoyo de ambas Cámaras, como la obligación de comprobar los antecedentes de cualquier persona que quiera comprar un arma, la prohibición de cargadores de alta capacidad (de más de 10 balas) para uso civil, la supresión de la venta de armamento de asalto o el incremento de las penas para los traficantes de armas.
«No existe ninguna ley que impida totalmente cualquier acto de violencia sin sentido, ningún tipo de legislación frenará una tragedia o un acto de maldad», aseguró Obama, «pero si hay algo que podamos hacer para reducir la violencia, si existe una vida que pueda ser salvada, tenemos la obligación de intentarlo».
«Me dedicaré enteramente a esto, al igual que Joe Biden (vicepresidente de EEUU), pero les digo que la única forma de cambiar esta situación es que lo pidan los estadounidenses. Si padres y profesores, policías y religiosos, cazadores y deportistas, se levantan y dicen basta, hemos sufrido demasiado y nos preocupan nuestros hijos como para permitir que esto continúe, el cambio vendrá», aseguró.
Con todo, el jefe del Ejecutivo reconoció que lograr acciones legislativas es algo que se presenta «difícil», por la gran cantidad de «intereses» que se esconden tras el lucrativo negocio de las armas en el país.
«Habrá críticos y políticos que advertirán públicamente de un asalto tiránico contra la libertad y harán todo lo que puedan para bloquear cualquier reforma de sentido común para asegurarse de que no cambia nada», avisó.
