El consejo de Administración de Bankia acordó ayer por unanimidad nombrar como presidente ejecutivo de la entidad a José Ignacio Goirigolzarri Tellaeche, que sustituye en el cargo a Rodrigo Rato, quien dimitió ante el plan de saneamiento de la entidad que ultimaba el Gobierno y que incluye dinero público.
El nombramiento del nuevo responsable de Bankia se produjo por cooptación entre los consejeros de la firma financiera y deberá ser refrendado por la junta general de accionistas, que aún no ha sido convocada formalmente.
Asimismo, el consejo de Bankia aceptó la renuncia de Rato como consejero y presidente ejecutivo y de José Manuel Fernández Norniella como consejero ejecutivo, según informó la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Los directivos de ambas empresas estaban previstos que se reunieran mañana, pero se adelantaron a ayer para acelerar el plan de saneamiento de la entidad, que recibirá, previsiblemente, una inyección de recursos públicos de entre 7.000 y 10.000 millones.
La dimisión de Rodrigo Rato se precipitó ante las diferencias surgidas con el Ministerio de Economía, con el que Bankia negociaba un plan de saneamiento para aliviar su elevada exposición al sector inmobiliario, con activos problemáticos vinculados al ladrillo, que suman 31.800 millones de euros.
Su inesperada salida responde a la solicitud en este sentido del Gobierno, después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) pidiera cambios en la gestión de la cotizada fruto de la fusión de siete cajas, aunque sin citarla expresamente, y de que el Banco Central Europeo (BCE) urgiera a España a culminar la reestructuración financiera.
La elección de Goirigolzarri como presidente ejecutivo de Bankia y de su matriz BFA también procedió del Departamento que preside Luis de Guindos, que considera al que fuera consejero delegado de BBVA hasta 2009 como una apuesta segura para pilotar el futuro de una empresa de gran tamaño en un difícil entorno económico.
Goirigolzarri expresó a los trabajadores de la firma su confianza en que logrará culminar con éxito los grandes retos a los que se enfrenta, pese a las dificultades del entorno en el corto plazo. En la misiva, el nuevo presidente transmite a los empleados su «sentimiento de profunda responsabilidad» y les solicita que mantengan el impulso de gestión con el fin de hacer que Bankia sea «fuerte, rentable y eficiente».
El objetivo es que la entidad sirva de palanca para el desarrollo económico del país, capaz de crear valor para sus accionistas, sostiene Goirigolzarri, que Bankia debe tener por delante las señas de identidad en el servicio y cercanía a sus 10 millones de clientes.
