Después de un periodo de nueve días, las fiestas de El Espinar en honor al Santísimo Cristo del Caloco, tocan a su fin, con la esperanza de que dentro de un año se retomarán otra vez. Pues bien, uno de los lugares más importantes donde se desarrollan los festejos taurinos además del típico Teo, es la PLAZA DE TOROS.
En principio los gobernantes arrendaban una plaza de toros de propiedad privada, de mampostería, con figura geométrica ligeramente elíptica con su ruedo y tendidos para el público. Adosado a este anillo se encontraban los corrales y apartaderos.
Este arrendamiento se terminó cuando el Ayuntamiento siendo alcalde Miguel Maricalva González, compró esta plaza de toros, llamada del Cabezuelo a unas familias del pueblo, por la cantidad de 65.000 pesetas. La fecha fue el 29 de julio de 1945.
Pronto se empezaron a hacer obras en ella para ampliarla pues se consideraba “reducida, sin condiciones de comodidad para el público y con condiciones de seguridad mínimas”, con lo que se acordó por la corporación transformar la plaza, aprovechando los muros existentes, saneados y reforzados.
El proyecto fue realizado por el arquitecto José Luís Aranguren, inaugurándose la plaza el 3 de septiembre de 1949 con la celebración de una corrida de toros, siendo los diestros Pepe Dominguín, Luis Miguel Dominguín y Paquito Muñoz. Posteriormente, todas las corporaciones hasta la fecha actual, han tratado de hacer las obras correspondientes para su mantenimiento y conservación.