El Cuéllar Eufón vivió en el campo municipal de Briviesca la cara amarga del fútbol. En una temporada aciaga para el equipo cuellarano, solo faltaba que sus jugadores fueran agredidos, y posteriormente amenazados, en el descanso del encuentro que el conjunto que dirige Félix Blanco disputó en la localidad burgalesa, y que hasta el descanso reflejaba la victoria del Cuéllar por 0-1.
El entrenador del equipo ofrece su versión de los hechos. “El partido transcurría de forma normal. Tanto fue así que cuando llegamos al descanso, me metí de los primeros en el vestuario, junto con varios de mis futbolistas. Pero me indicaron que había problemas, y cuando salí pude ver a un metro cómo el delegado del Briviesca le propinaba dos puñetazos a un jugador mío. A partir de ahí, se organizó la trifulca”, que se saldó con dos expulsados, Mora y el delegado local, protagonistas de la acción que desató la tangana, más el propio Félix Blanco, según recoge el acta arbitral.
En el campo municipal no había fuerzas del orden, y tuvo que ser el delegado de campo el que con su actuación evitara males mayores, “ya que bajó una verja y con ello impidió que varios aficionados pudieran llegar adonde estábamos nosotros para agredirnos”, señala el técnico cuellarano, que pudo ver el miedo en los ojos de sus futbolistas, “porque varios de ellos son de categoría juvenil, y verdaderamente estaban con las piernas temblando por lo que podía suceder”.
La presencia de dos agentes de la Policía Municipal, más una pareja de la Guardia Civil no contribuyó a calmar demasiado los ánimos, “porque cuando quisimos presentar una denuncia no nos lo pusieron nada fácil”. Tuvo que ser una segunda pareja de la Benemérita la que sí echara una mano a los cuellaranos, que cursaron la correspondiente denuncia por lesiones.
Ahora bien, cuando llegó el momento de salir al campo para jugar la segunda parte del encuentro, ni siquiera la presencia de las fuerzas del orden contribuyó a quitar el miedo de los jugadores del Cuéllar, “y yo lo que le pregunto al árbitro es si puede asegurarnos nuestra integridad física. Él me dice que no, y por eso nos negamos a salir al campo. ¿Cómo íbamos a hacerlo si nadie nos aseguraba que no nos fueran a partir una pierna después de lo que había pasado?”.
Ahora todo queda a la espera de lo que decida el Comité de Competición, aunque Félix deja claro que “nosotros no nos negamos a volver a viajar a Briviesca, pero que no nos suceda nada, y que podamos jugar al fútbol. No hemos ganado un partido en toda la temporada, y aún así vamos siempre a jugar con 16 futbolistas, involucrando a chavales juveniles… y lo que no queremos es que nos suceda nada por ir a jugar un partido”.
Se da la circunstancia de que el delegado del Briviesca que fue expulsado, ya fue protagonista de otra agresión en un encuentro que enfrentó al conjunto burgalés con el Becerril el 13 de abril de 2013, por lo que fue sancionado con un año y un día de suspensión, además de otros cuatro partidos de sanción y una multa de 468 euros.