La alegría de los cánticos de los fieles retumbaron hasta el final de la JMJ, incluso a ritmo de sevillanas. «No te vayas todavía, no te vayas por favor» reza la popular canción que recitó un grupo rociero cuando el Papa abandonó el aeródromo de Cuatro Vientos y que comenzaron a bailar de forma espontánea varios grupos de peregrinos.
En torno al mediodía y con mucha alegría en el cuerpo, empezaron a sonar las notas de este tema y la emotiva letra que dice que «algo se muere en el alma cuando un amigo se va». Aunque fuera solo un conjunto el que se arrancó con la sintonía, no faltaron voces que, poco a poco, se unieron para corearlo, de forma que fueron cientos los peregrinos que compartieron este peculiar y melódico adiós al Pontífice. Entre los sones, los fieles enfatizaron algunas de las estrofas más populares de la misma: «El amigo que se va, ese vacío que deja (…), el amigo que se va es como un pozo sin fondo que no se vuelve a llenar (…), no te vayas todavía, no te vayas por favor, no se vayas todavía, que hasta la guitarra mía llora cuando dice adiós».
Así, poco a poco y con la mochila cargada de recuerdos, los cientos de miles de personas que asistieron a la Misa en el aeródromo comenzaron a evacuar la instalación, una operación que afectó al tránsito viario y de vehículos en Madrid durante varias horas. Para intentar llevar un orden en el éxodo, los servicios de megafonía de la organización dirigían esta operación de salida e invitaban a los asistentes que tengan algún familiar, compañero o amigo extraviado a dirigirse a puntos determinados.
La visible emoción de las caras de los jóvenes quedará ya para el recuerdo de quienes han vivido la alegría de unas jornadas de convivencia en las que se han fortalecido su sentimiento de católico, y que también han servido para estrechar lazos entre peregrinos.
