Suele pasar en deporte que los eventos que generan una gran expectación, al final suelen defraudar. Los “partidos del siglo” que se quedan en pachanguitas, los “combates del siglo” que se convierten en una persecución por el ring… en definitiva, que en el tema deportivo, las vísperas de mucho suelen dar paso a los días de poco, aunque en este caso bastante es que el CD La Granja certificara, en principio, su descenso a la Regional de Aficionados.
En el caso del derbi del grupo octavo de la Tercera División, se esperaba bastante más del encuentro que enfrentó en La Albuera a Gimnástica Segoviana y CD La Granja, teniendo en cuenta lo que había en juego, mantenerse en puestos de play off para los azulgrana, y seguir con opciones de permanencia para los del Real Sitio. Sin embargo, el partido fue poco más de un amistoso entre dos equipos que parecían haber firmado un pacto de no agresión, y que cayó del lado azulgrana porque, pasada una hora de encuentro, el equipo granjeño ya no pudo más.
Si busca el aficionado la explicación del calor (tarde de verano en La Albuera) para justificar el “aplatanamiento” general, posiblemente no se confunda. Si lo hace valorando el hecho de que la Segoviana no quiso hacer sangre de un rival que ha dado una lección de dignidad en las últimas jornadas, posiblemente tampoco. Incluso si justifica el partido como la explosión física de un conjunto, el de David Samaniego, al que las piernas le dijeron basta después de un mes casi sin descanso, probablemente tampoco andaría demasiado equivocado. Uno prefiere pensar que fue un compendio de todos estos factores los que llevaron a que un partido que se apuntaba como intenso hasta límites insospechados, se convirtiera en un tedioso pasar de los minutos, esperando que la lógica terminara imponiendo su ley.
El inicio del choque se planteó con los dos conjuntos tratando de explotar las debilidades de su oponente por la banda derecha. En la gimnástica defendida por Alfonso, con Adrián intentando buscarle las cosquillas, mientras que en la granjeña que defendía Yersith ayudado por David Martín, con Calleja, más Rubén e Ivi, encontrando en bastantes ocasiones la superioridad y con ella el peligro, porque en la otra banda, Quique no podía con David Arranz.
El partido adquirió un ritmo cansino desde su primer minuto, con la Segoviana controlando el esférico sin apenas profundidad, y el CD La Granja con dos líneas muy juntas, pero sin desgastarse demasiado en la presión, permitiendo incluso que los centrales azulgranas se desengancharan llegando con el balón controlado casi hasta los tres cuartos de campo. La presencia de Mario en el doble pivote no contribuyó a que La Granja igualara la batalla en el centro del campo a una Segoviana en la que tanto Ricardo como Manu estuvieron muy cómodos, que no precisos.
La lesión de David Martín en la enésima internada de Calleja por la banda izquierda restó un poco más de contundencia a la defensa granjeña, que ya había recibido tres ocasiones claras de gol en las que los jugadores azulgranas habían evidenciado de nuevo su pésima puntería. Un remate muy desviado de Adrián, el primero del CD La Granja en el partido, puso el punto y final a la primera parte.
Amaneció el segundo tiempo con un lanzamiento lejano de Chiqui que detuvo Pablo con facilidad, en lo que parecía un cambio en el signo del encuentro, con una mayor intención visitante. Pero bastó con que la Segoviana volviera a explotar de nuevo la banda derecha del CD La Granja para que el peligro volviera a rondar el marco de Yiyo, que en el minuto 52 llegó tarde a ver el remate de Rubén desde la frontal tras el saque de un córner. Era el 1-0. Era la lógica.
Reaccionó el equipo de David Samaniego, como solo saben reaccionar los equipos con alma, y Juanlu, después de un tremendo control de pelota, envió su lanzamiento por encima del marco de Pablo. Fue de las escasísimas ocasiones en las que el ‘9’ granjeño logró zafarse de la marca de Anel, que volvió a realizar un partido magnífico, con Alex también haciendo un buen papel.
Pero la reserva de fuerzas fue poco a poco bajando, y cuando se encendió el piloto rojo en el equipo visitante, la Segoviana ya disfrutaba de los espacios para la contra, con un Dani Arribas tan batallador como siempre, pero tan desacertado como habitualmente, más Ricar entrando por la banda derecha. Pero no fue hasta que el CD La Granja se quedó con diez por la expulsión de Guille, y hasta que Dani Lázaro ingresó en el campo, cuando el partido se tornó vertical en torno a la portería de Yiyo, que se multiplicó para evitar que su equipo encajara un segundo gol.
El portero segoviano evitó las claras ocasiones de Dani Arribas, de Dani Lázaro, de Ricar, de Manu… pero ya no pudo evitar (aunque estuvo a punto) que Arribas consiguiera culminar en el segundo palo un envío al segundo palo de Dani Lázaro que fue todo un regalo envuelto con un lacito. Faltaban tres minutos para el final, pero el partido había concluido mucho antes, porque al CD La Granja se le habían acabado las fuerzas, que nunca la dignidad, y la Segoviana se negó a hacer sangre de su oponente, una vez cumplido el compromiso de ganar los tres puntos que le mantienen en la tercera plaza, aunque ello significara hundir a su vecino en la Regional. Así es el fútbol.
