El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, vivió ayer un momento agridulce. Por un lado, la satisfacción de lo publicado por los sondeos tras las elecciones parlamentarias en el país, que le otorgaban la mayoría. Por el otro, la decepción de haber perdido 11 escaños en unos comicios cuyos resultados oficiales no se conocerán, previsiblemente, hasta la próxima semana.
La coalición ultraderechista del dirigente, Likud-Beitenu, se vio perjudicada por el nacimiento de nuevos partidos en esta cita con las urnas. Así, consiguió 31 diputados de los 120 asientos en el Parlamento, frente a los 42 que ostentaba en la actualidad. No obstante, Netanyahu seguiría siendo el líder del bloque más fuerte y con más respaldo de todos los que concurrían, por lo que podrá renovar su mandato. Es más, las formaciones de centro-derecha sumarían, siempre según las encuestas, entre 61 y 62 escaños, por encima de los 58 o 59 que obtendría el centro-izquierda, de modo que el premier continuaría al frente del Ejecutivo de Tel Aviv.
De hecho, pocos minutos después de conocer los primeros sondeos a pie de urna, el propio primer ministro se proclamó vencedor de las elecciones. «Gracias por elegirme», publicó en su página de Facebook, en un mensaje en el que se comprometió a formar un Gobierno de consenso.
Con una participación histórica, más del 55 por ciento (un nivel que no se alcanzaba desde 1999), Netanyahu, conocedor del posible castigo de los electores, hizo un llamamiento a la población, durante la jornada, para que acudieran a votar. «Nuestro Gobierno está en peligro, déjenlo todo y vótennos. Es muy importante para un futuro seguro de Israel», señaló.
Su mensaje no debió calar entre los judíos, que le concedieron 11 escaños menos de los que tenía hasta ahora. Aunque, a pesar de ello, seguiría en el poder.
La sorpresa la dio el Partido del Futuro (Yesh Atid), una formación centrista que encabeza el experiodista y presentador de televisión Yair Lapid, que se coloca en segundo lugar con 19 parlamentarios. En la tercera posición se sitúa, según las estimaciones, el Partido Laborista, que lidera Shelly Yachimowich, con 17 representantes.
La nueva estrella de la política israelí Naftali Bennett consiguió 12 diputados, menos de lo esperado, con su partido Habait Hajehudi (Casa Judía). Por su parte, la exministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, obtuvo siete escaños con el partido de nueva creación Hatnua (Movimiento), los mismos que consiguió la formación liberal de izquierda, el Meretz.
