Caja Segovia inauguró ayer la Navidad con la apertura del tradicional belén en el Torreón de Lozoya, que este año traslada al espectador a un pueblo castellano de la Tierra de Campos de los años 50. El director de la Obra Social de Caja Segovia, Malaquías del Pozo; la coordinadora del belén, Alicia Pérez; y el belenista José María Villa, autor de la obra, presentaron ayer el montaje, acompañado de una colección de siete dioramas, que permanecerá en el Torreón de Lozoya hasta el 6 de enero de 2012.
El belenista José María Villa recuerda en este montaje su lugar de origen, sus familiares y sus recuerdos más lejanos, donde los montes de papel de estraza, las peñas de corcho, las casas de cartón y los ríos de cristal del nacimiento tradicional, han sido sustituidos por el paisaje agreste terracampino, de tierra pobre y austera, y por las construcciones de adobe y tapial, para mostrar un pueblo castellano y sus alrededores en la comarca de Tierra de Campos a mediados del siglo pasado, donde el barro sin cocer, en forma de adobe o tapial, constituye uno de los principales protagonistas en una gran parte de las construcciones, principalmente civiles, del entorno.
El uso del barro en muros y tapial con revoco, en ocasiones del mismo barro, mezclado convenientemente y fragmentado para aumentar su impermeabilidad, da lugar a una tipología, en la que se conjuga por lo general, la adecuada solución a los problemas constructivos con una apariencia dotada de una particular y extraordinaria belleza formal.
Esta unidad casi absoluta en todas las edificaciones confiere una uniformidad de color y textura, característica de una amplia zona de la Meseta Norte, destacando este uso, así como la arraigada y antigua tradición de una extensa región natural como Tierra de Campos, en el que lejos de reproducir una localidad concreta, José María Villa ha plasmado elementos prestados de muchas de ellas, fruto de un gran conocimiento del terreno y del espíritu de esta tierra.
En un terreno de lomas, alcores, regatos y páramos, aparecen dos palomares, construcción imprescindible en el paisaje de Tierra de Campos, que servirán como refugio a los pastores que recibirán la buena nueva del nacimiento de Jesús. Al fondo se descubre un pueblo horizontal, de ventanas y puertas de madera, ya desvencijadas, con sus herrajes. El pueblo cobra vida en su calle mayor, con sus soportales de madera, en la que se hallan los vendedores, la oficina de Correos, e incluso el teléfono público. Llegada la noche, se ilumina tenuemente gracias a sus farolas, cuyo cableado eléctrico, con sus jícaras incluidas, surca los muros de las casas y los tejados.
También destacan por su realismo los elementos propios de las labores agrícolas, como un arado romano, un carro de madera con sus herrajes metálicos e incluso un panel cerámico anunciador del conocido Nitrato de Chile, que aún puede verse en algunos pueblos.
En el resto de las salas del Torreón de Lozoya, se puede ver una colección de siete dioramas, también obra de José María Villa, donde se representan las diferentes escenas o acontecimientos relacionados con el momento histórico de la Navidad (pidiendo posada, el taller del alfarero, la adoración de los Reyes, Almazara, la familia de Nazaret, Casa de los Arcos en Nazaret y el mercado).
Las figuras que animan toda la escenografía son, en su mayoría, de Mayo Lebrija y Hermanos Castell, dos de los artesanos más prestigiosos a nivel nacional. Además. el montaje cuenta con otra colección de “figuras de palillo” con un espectacular realismo, todas ellas piezas únicas, hechas por encargo en Palermo, por una de las artistas sicilianas más valorada, Ángela Tripi. Llaman la atención las figuras de la Virgen y San José, dos piezas antiguas, de un autor desconocido, que enaltecen la escena del nacimiento.
El belén estará abierto al público hasta el 6 de enero, en horario de 18 a 21 horas, durante todos los días, y los sábados y festivos también de 12 a 14 horas.
