La Asociación Española de Turismo Rural (ASETUR) presentará en FITUR 2026 la próxima edición del Congreso Nacional de Turismo Rural, que se celebrará en Segovia los días 4 y 5 de junio.
FITUR es el escaparate perfecto para recordar que el turismo rural no se sostiene únicamente con fotos bonitas, sino con redes reales. ASETUR ya ha mantenido una reunión de trabajo con el diputado de Turismo de la Diputación de Segovia, Javier Figueredo, para avanzar en líneas de colaboración y coordinación de acciones en torno al evento.
La sede tendrá como anfitrión la localidad de Navas de Oro, con el respaldo del CIT Campiña Segoviana y el apoyo institucional de la Junta de Castilla y León, la Diputación y los ayuntamientos de la comarca. El congreso se articula, además, con el músculo del sector: ASETUR subraya su fuerte implantación en Castilla y León, con asociaciones de referencia y más de 200 establecimientos individuales, lo que traduce el anuncio en compromiso y base social. Bajo el lema “Por una red de turismo rural sostenible”, el encuentro pondrá sobre la mesa asuntos que no caben en un eslogan: cambio climático, despoblación, gestión responsable del patrimonio natural y cultural, y modelos turísticos equilibrados. También se abordará la digitalización como herramienta para mejorar competitividad y gestión. En FITUR, donde se decide qué discursos se amplifican, Segovia llega no solo para atraer visitantes, sino para hablar de cómo se sostiene un territorio.
El turismo rural aquí convive con retos estructurales como la despoblación, el envejecimiento, cierre de servicios básicos, falta de relevo en negocios familiares y una escasez de mano de obra que se nota en temporada alta, cuando cuesta encontrar personal para limpieza, cocina o mantenimiento. A eso se suma la estacionalidad: fines de semana, puentes y verano concentran la demanda, mientras muchos alojamientos sobreviven con ocupaciones irregulares el resto del año, tensionando precios y rentabilidad.
También hay otros desafíos que afrontar, como la conectividad. En zonas donde la cobertura y el wifi fallan, no solo se pierde al viajero que teletrabaja; se complica la gestión diaria del alojamiento, la atención al cliente, el cobro digital o la promoción. La digitalización hoy es supervivencia, presencia en canales de venta, gestión de reservas, reputación online, análisis de datos, automatización y ciberseguridad. Y todo eso exige formación y tiempo, dos recursos escasos para pequeñas empresas que ya van justas.
En paralelo, el territorio se enfrenta a impactos ambientales crecientes como son las olas de calor, sequías, incendios, temporales y cambios en la biodiversidad que afectan a ríos, bosques y actividades al aire libre. Si la naturaleza es el gran atractivo, su conservación pasa a ser parte del modelo de negocio.
La buena noticia es que el futuro también viene cargado de oportunidades. Castilla y León tiene mimbres para liderar el turismo de experiencias como son las rutas de vino y productos locales, talleres artesanos, observación de estrellas, cicloturismo, senderos interpretados, patrimonio industrial y etnográfico, y una gastronomía capaz de convertir cualquier escapada en viaje.
El congreso puede ser el lugar donde se aterrice todo eso en decisiones.
