La fiesta de Santa Águeda junta a varias generaciones de vecinas de Castillejo de Mesleón. “El pueblo se llena por estas fiestas más que por ninguna otra. Hay una tradición y un sentimiento especial, muy bonito en estos días y nos juntamos hasta tres generaciones de mujeres para disfrutar de un día juntas. En una localidad como la nuestra, donde somos pocos vecinos en invierno, ver cómo las calles del pueblo están animadas y cómo vienen vecinos y amigos que ahora viven en otros sitios es una gran alegría”, explica a El Adelantado María José Guzmán, aguedera y alcaldesa de Castillejo de Mesleón.
Este año el encuentro de las mujeres de Castillejo se producirá el viernes 6 de febrero a las 19:30 horas, cuando están convocadas en el bar La Cosechadora para ponerse al día delante de un chocolatito caliente y roscón para acompañar.
El sábado 7, a las 11:30 horas la alcaldesa de este año, María de la Peña Díez, acompañada por sus dos damas, Rufina Velasco y Paloma Corrales, serán recogidas en sus casas y acompañadas al son de dulzainas castellanas hasta el ayuntamiento. Allí, la alcaldesa permanente, María José Guzman, cederá el bastón de mando a la alcaldesa por un día, María de la Peña Díez.
A las 12 horas en la iglesia se celebrará la misa en honor a Santa Águeda y después su imagen será procesionada por las calles del pueblo. Antes de comer y para abrir boca, el vermut en el ayuntamiento acompañados por dulzainas y tamboriles.
A las 14:30 horas las mujeres acudirán al bar restaurante La Cosechadora, donde habrá sorteo de regalos y se desvelará el nombre de la alcaldesa del año 2027.
Luego la tarde dará para mucho, con bingo y juegos de naipes, conversaciones y risas.
“Yo llevo más de veinte años de aguedera, y veo que la tradición se mantiene con fuerza, explica María José Guzmán. De hecho, cada vez somos más. Últimamente se está juntando gente joven, y aunque aquí la población suele aumentar mucho en fin de semana, en estas fiestas viene todo el mundo, no falta nadie. Somo alrededor de 50 aguederas y todos los años intentamos proponer actividades para pasar un buen rato. Nos juntamos tres generaciones, vienen las madres, las abuelas y cada vez más las hijas, que prefieren venir a comer con nosotras que quedarse con los hombres. Tenemos una mujer que tiene 104 años y no se ha perdido una fiesta. Esta es una de las pocas fiestas en las que está aquí todo el pueblo. Yo llevo menos de 3 años de alcaldesa de Castillejo y se me están haciendo muy largos, pero llevo más de 20 de aguedera y cada vez me gusta más. Es difícil mantener estas tradiciones cuando la población se va a vivir a la ciudad, y ver que vuelve la gente te da mucha alegría”.
