Vecinos de la villa y visitantes llegados de toda la provincia, e incluso de provincias limítrofes disfrutaron el sábado de una tarde-noche mágica en la que las notas de los cuatro pianos de cola repartidos estratégicamente por lugares emblemáticos de Turégano se entremezclaron con el sabor del pasado y del rico patrimonio de la villa segoviana. Un ambiente especial al que se sumaron con la llegada de la noche las velas aportadas para la ocasión por la empresa Ambientair.
El Festival se inició hacia las 19.30 horas con un primer tiempo en el que el público en general y alumnos del conservatorio y de escuelas de música de la provincia pudieron demostrar su destreza en esos cuatro pianos, sintiéndose protagonistas de una jornada inolvidable al poder tocar en ellos sus composiciones favoritas. Los lugares elegidos fueron finalmente la Plaza de España, junto a la iglesia De Santiago, en las Plazas Nuevas y en el Castillo de Turégano. Antes de que los diez pianistas profesionales participantes en la ‘Noche en Blanco y Negro’ se pusieron manos a la obra, la iniciativa concede una primera parte dedicada a la improvisación de los asistentes, así como de aquellos alumnos de las escuelas de música de la provincia, quienes pueden tener sus primeras tomas de contacto con un público que, tal y como demostró en la primera ‘Noche en Blanco y Negro’, respeta su trabajo y guarda un enorme silencio para dejar que sean las notas de los pianos las que fluyan en el ambiente.
Llegadas las 20.30 horas, y siempre con un silencio que acompañó toda la jornada para respetar el trabajo de quienes deleitaron con su buen hacer en los pianos, una decena de intérpretes profesionales, algunos de ellos acompañados por otros músicos e instrumentalistas, tomaron el relevo para, a ritmo de soul, música tradicional, swing-cabaret, jazz, flamenco e incluso hasta hip hop, trasladar al público por distintas emociones que culminaron en un concierto conjunto.
Este recital final, en el que también estuvieron presentes las velas cedidas por Ambientair, contribuyendo a crear un entorno deslumbrante, comenzó a las 00.15 horas, y durante el mismo, que se prolongó a lo largo de una hora aproximadamente, algunos de los músicos participantes compartieron también piezas, tocando a dos y tres manos, y haciendo de la ‘Noche en Blanco y Negro’ de Turégano una velada, en realidad, a todo color.
