El tercero de los cinco encierros organizados con motivo de las fiestas del barrio de San Lorenzo se ha caracterizado nuevamente por la alta participación de corredores y una masiva presencia de público durante el recorrido, en el que las reses ofrecieron una carrera rápida y sin incidentes.
Minutos después de las nueve de la mañana, las reses salían de los corrales de la calle de Las Nieves de forma agrupada junto a los cabestros, y en poco más de dos minutos completaron el trayecto que les separa de la plaza de toros portátil instalada en el descampado de la calle Cardenal Zúñiga.
Los novillos ofrecieron a los corredores la oportunidad de realizar bonitas carreras sobre todo en los primeros tramos del trazado, y momentos de emoción a la entrada de la plaza, donde la pericia de los corredores impidió las siempre peligrosas aglomeraciones a la llegada de los astados.
Los servicios asistenciales de la plaza de toros no tuvieron que atender a ningún herido, sólamente a algunas personas con heridas y magulladuras de carácter leve en la suelta de vaquillas que tuvo lugar tras el encierro.
Para hoy
Los aficionados a los encierros no tendrán que madrugar hoy, ya que el cuarto de estas fiestas no se celebrará hasta las 22,30 horas de la noche y será el segundo de carácter nocturno. A su fin, habrá suelta de reses en la plaza de toros.
Antes, a las nueve de la noche, los más pequeños podrán divertirse con un encierro infantil, sin el peligro de las reses vivas, en la zona de la plaza del barrio.
La seguridad, una prioridad para la organización
Al ser el de San Lorenzo el único espectáculo taruino de estas características que se desarrolla en la capital, las medidas de seguridad para evitar cualquier tipo de contingencia durante el encierro se convierten en una prioridad no sólamente antes del inicio de las fiestas, sino también en los instantes previos a la suelta de las reses por las calles del barrio.
Los agentes de la Policía Local y del Cuerpo Nacional de Policía recorren varias veces el trazado antes de comenzar el encierro para invitar a las personas que no se encuentran en condiciones de participar a situarse tras las talanqueras; recomendación que inicialmente aceptan de buen grado salvo algunas reticencias.
Mientras tanto, los integrantes de la comisión de peñas se afanan por comprobar la correcta colocación de las estructuras metálicas que impiden que los toros se salgan de su recorrido, y son ellos quienes las retiran una vez concluido el espectáculo. Junto a la plaza de toros, los servicios asistenciales disponen de ambulancias y equipo de primeros auxilios para atender heridas y magulladuras, todo ello bajo la supervisión de los facultativos desplazados hasta la zona de la fiesta. Sin duda, un completo engranaje destinado a conseguir el éxito en la fiesta.
