El niño de seis años de Olot (Girona) con difteria murió durante la madrugada de este sábado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, informaron fuentes del centro hospitalario.
El pequeño ingresó hace ya 28 días, tras confirmarse que sufría la enfermedad, de la que no estaba vacunado y de la que no se producía ningún caso en España desde el año 1987.
El niño había recibido un tratamiento basado en una medicación antitoxinas que tuvo que importarse de Rusia debido a que ningún país europeo contaba con reservas de ella en la actualidad.
El caso ha abierto el debate sobre la obligatoriedad de la vacunación ya que el menor no estaba vacunado por decisión de sus padres.
El conseller de Salud de la Generalitat, Boi Ruiz, se mostró partidario de un calendario de vacunación “responsable y obligatorio” puesto que así se protege a uno mismo y a terceros.
El ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, aseguró que era “irresponsable” que existan padres que no quieran vacunar a sus hijos.
La bacteria de difteria también se detectó a ocho niños y a un adulto del entorno del niño que ya estaban vacunados, pero que podían haber contagiado a otras personas que no estuvieran vacunadas.
El conseller de Salud de la Generalitat, Boi Ruiz, confía en que la muerte por difteria del niño de 6 años de Olot que no estaba vacunado sirva para que surja una “reflexión colectiva” sobre la necesidad de que la población se vacune.
En una rueda de prensa ofrecida ayer en el hospital Vall d’Hebron, explicó que se hará una autopsia clínica del niño —agradeciendo el consentimiento de los padres— para poder conocer mejor la enfermedad mediante los métodos actuales y poder, de esa forma, mejorar los tratamientos.
Pidió a los padres no dejarse convencer por informaciones “inadecuadas”, y anunció que el Govern está pensando en impulsar una campaña más incisiva para que todo el mundo se vacune.
Boi Ruiz remarcó que la causa principal de la muerte del pequeño ha sido la difteria, y que el niño no habría caído enfermo si hubiera estado vacunado.
Aun así, hizo un llamamiento a la calma a la población, y destacó que la tasa de vacunación de Cataluña es “alta”.
El conseller defendió la calidad y la eficiencia del sistema sanitario, subrayando que la enfermedad —diagnosticada por última vez hace más de 30 años— fue detectada en un hospital comarcal.
De las diez personas detectadas como portadoras de la enfermedad, dos ya han eliminado la toxina, y el resto continúa con el tratamiento para hacerlo.