La Corte de Casación de Egipto ordenó ayer repetir el juicio contra el expresidente Hosni Mubarak por complicidad en la muerte de manifestantes durante la revolución que acabó con su régimen en 2011. La decisión afecta también al exministro del Interior Habib al Adli y a otros seis colaboradores. Con ello, se da la razón a las quejas tanto de la defensa como de la Fiscalía, casi dos años después del final del Gobierno de Mubarak.
El exmandatario había sido condenado en junio del año pasado por un tribunal penal a cadena perpetua por la muerte de más de 800 ciudadanos. Ambas partes habían apelado la sentencia: los defensores de Mubarak y Adli exigen su liberación, mientras que los opositores a su régimen piden la pena de muerte.
Pero, lo que no está claro es que, en caso de que haya nuevas pruebas, éstas sean utilizadas en el proceso. «No se añadirán evidencias novedosas en el caso», declaró Mohamed Abdel Razek, uno de los abogados del veterano expresidente, que aseguró que el nuevo panel de jueces tendrá, también, en cuenta su estado de salud antes de emitir su fallo.
Asimismo, el ministro Al Adli había sido condenado a la perpetua, mientras que los seis asistentes fueron declarados inocentes, algo que molestó a mucho a la población egipcia. La decisión fue vista como una absolución de todo el viejo sistema de injusticias, con sus policías corruptos e investigadores que usaban la tortura.
Los opositores esperan ahora que Mubarak y sus colaboradores enfrenten la pena de muerte.
Y es que durante la campaña electoral, el actual presidente, Mohamed Mursi, había prometido a sus seguidores islamistas llevar a la horca al exmandatario.
Asuntos familiares
También afrontarán un nuevo juicio por delitos económicos los hijos de Mubarak, Alaa y Gamal, así como el empresario Hussein Salem. Los descendientes del político fueron absueltos en un caso por corrupción, pero están siendo juzgados en otro por uso de información privilegiada en la compra de acciones. El millonario Hussein Salem habría malversado fondos públicos en beneficio propio.
El pasado sábado se supo que expresidente también enfrentará otro proceso, en este caso por regalos millonarios que habría recibido de parte del periódico estatal egipcio Al Ahram.
Además, numerosos funcionarios del régimen han sido acusados en estos dos años de cargos de corrupción.
Una comisión de investigación estableció que más de 840 personas perdieron la vida durante el levantamiento contra Mubarak, en tanto que más de 6.000 fueron heridas en los intentos de las Fuerzas de Seguridad de reprimir las protestas.
Mientras llega el nuevo juicio, Mubarak, como el resto de acusados, permanecerá en la prisión de Tora, un complejo carcelario ubicado en el sur de El Cairo al que fue trasladado poco después del veredicto de junio y del que solo ha salido cuando se ha detectado algún empeoramiento de su estado de salud, como ocurre en la actualidad, ya que el exlíder, de 84 años, se encuentra en el Hospital de las Fuerzas Armadas de Maadi, un acomodado barrio del sur de El Cairo. El rais depuesto fue trasladado el pasado 27 de diciembre desde la prisión por las lesiones sufridas tras caerse del baño.
