Un Cristo con más pegada que juego doblegó a un CD La Granja que se ‘suicidó’ al jugar con una defensa muy adelantada. Al equipo de casa le bastó con tirar balones largos a los costados buscando la velocidad de Zubi y Alvarito al contragolpe. Los segovianos tiraron de coraje para aguantar 66 minutos pero la pegada morada acabó marcando diferencias.
El Cristo dominó el partido desde los primeros compases. Los segovianos dejaban recibir muy fácil a Zubi desde el perfil diestro, y éste hacía prácticamente lo que quería. El primer acercamiento de peligro del cuadro palentino acabó el gol. Corría el minuto 6 cuando Adrián lazó un desmarque de ruptura a la espalda de la defensa y tras un gran control orientado con el pecho la puso a la altura del segundo palo para que Alvarito rematase a placer.
A renglón seguido llegó el segundo tanto del cuadro morado. En este caso en una jugada que parte desde el perfil zurdo. Alvarito ganó de nuevo la espalda a una defensa muy adelantada, la puso al segundo palo y Zubi recogió el cuero para empujar a placer. De nuevo Yiyo quedó a merced del talento ofensivo de sus rivales. En el minuto 16 los de Pablo Huerga pudieron firmar la sentencia en una acción en la que Adrián Pérez entró sin oposición por la derecha, la puso a la altura del punto de penalti, y Alvarito entró desde segunda línea para rematar de primeras, pero su disparó se marchó lamiendo la cepa del palo.
El primer acercamiento de peligro de La Granja se produjo en el minuto 18 en una internada por la derecha con centró al área muy peligroso. Kaka metió el pie para despejar pero Adriá estuvo muy atento para salvar en la línea el autogol de su compañero.
En el minuto 25 los de Pablo Huerga pudieron ampliar la brecha en luminoso en una internada por banda derecha de Zubi con centro al área para Adrián Herrera. El pase era perfecto para el delantero centro que a la hora de tirar acabó rematando al aire. En el minuto 32 fue Herrera quien recogió un balón muerto a la altura de la frontal. El delantero remató tras darse la vuelta pero encontró la respuesta de Yiyo con una parada a mano cambiada a la altura de la cruceta.
A cinco minutos para el descanso Adrián Pérez volvió a tener el 3-0. De nuevo tras ganar la espada a la defensa y con un buen control orientado con el pechó se plantó delante de Yiyo. En el mano a mano el portero salió victorioso después de tapar el disparo y enviar el cuero a córner. El Cristo perdonó y en el tramo final Lázaro tuvo el 2-1. Zubi en conducción la perdió en la media Luna. El delantero remató de primeras pero el disparo cruzado se escapó muy cerca del palo. Con el 2-0 se llegó al final de una primera mitad en la que los palentinos dominaron y marcaron pero no remataron.
Tras el descanso el CD La Granja salió a por todas. En el minuto 48 Kobi tuvo el 2-1 en un remate cruzado desde el interior del área pero Adriá respondió con una parada de bella factura metiendo el guante abajo. En el 51 fue Lázaro quien tuvo el empate. Tras varios recortes finalizó con un disparo que impactó en Kaka y llegó llorando a los guantes de Adriá.
La persistencia acabó dando sus frutos para La Granja que merecidamente hizo el 2-1 por mediación de Guty en un disparo desde la frontal inalcanzable para Adriá a pesar de su estirada. Lejos de amedrentarse el Cristo reaccionó en dos minutos. En una cesión muy comprometida a Yiyo que al intentar quitarse el cuero se lo regaló a Adrián Pérez. El mediapunta se revolvió sin ángulo y remató. Yiyo al intentar despejar casi metió el cuero en su portería. El cuero quedó muerto en línea de gol y Adrián Herrera empujó a placer para aplacar el intento de reacción de La Granja. El cuadro capitalino disipó todas las dudas cuando un error en la salida de balón fue aprovechado por Viti para internar en el área y con un remate ajustado al palo hacer el cuarto ante un Yiyo completamente vendido.
El cuarto tanto dejó contra las cuerdas a La Granja y dos minutos después Ivi pudo ampliar la goleada con un disparo desde fuera del área que escupió el travesaño. Los segovianos no bajaron los brazos y en el 66 después de un desajuste defensivo claro Kobi fusiló a Adriá. Con los segovianos volcados llegó la sentencia del Cristo. Pelayo ganó la espalda a la defensa y tras un desmarque de ruptura recibió un pase entre líneas para plantarse ante Yiyo y batir al arquero en el mano a mano. Con el quinto tanto los visitantes bajaron los brazos y se rindieron al talento de los palentinos que a pesar de no cuajar su mejor partido tiraron de pegada para solventar la papeleta. En el 88 incluso pudo llegar el sexto primero con un libre directo de Zubi que golpeó en el lateral de la red y poco después con un cabezazo de Adrián Pérez que se escapó por encima del larguero.
