México llega a FITUR 2026 con la condición de País Socio (invitado especial) y con la ambición de ocupar el foco de la feria con un espacio renovado, dinámico y altamente representativo, además de contar con el stand más grande de la zona de las Américas y la participación de sus 32 entidades federativas.
A partir de ahí, el viaje se abre como un abanico. México presume de una diversidad natural que parece diseñada para el asombro, con selvas, desiertos, volcanes y cenotes que funcionan casi como portales de agua y luz. Pero si hay un hilo conductor capaz de conquistar a cualquiera, es la gastronomía: en FITUR se celebrará también el 15º aniversario de su inscripción como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO (2010), un recordatorio de que aquí el sabor es historia, comunidad y símbolo.
El México que aterriza en Madrid se baila y se mira. Habrá expresiones culturales como la Guelaguetza de Oaxaca y la Danza de los Viejitos de Michoacán, junto a presentaciones de destinos y venta de artesanías. Y, para darle profundidad al mapa, se subraya una riqueza cultural que mezcla tradiciones indígenas y herencia española, con 68 lenguas indígenas vivas que convierten cada visita en un encuentro con múltiples Méxicos a la vez. Y no se quedará solo en los pabellones. La propuesta incluye llevar esa “mexicanidad” a escenarios emblemáticos de Madrid, para que el público la sienta fuera del recinto ferial. Además, México quiere reforzar su conexión con Europa, un mercado de alto valor por sus estancias más largas y su interés por experiencias culturales, gastronómicas y sostenibles.
