El secretario general de UGT, Cándido Méndez, realizó ayer su última intervención pública en el cargo (antes del Congreso General del sindicato que arranca el 9 de marzo) para urgir a la organización a adoptar un “compromiso permanente” para combatir, no solamente la corrupción económica, sino también la “corrupción moral”. Una corrupción que se manifiesta en la desigualdad entre hombres y mujeres y, de forma particular, cuando no se produce una respuesta adecuada ante los casos de violencia de género.
Así lo declaró durante la entrega de los ‘Premios 8 de marzo’ a dos mujeres, María Salmerón y la sindicalista Mercedes Martín, y al colectivo de Camareras de Hotel. Méndez subrayó así el ejemplo de María Salmerón, víctima de violencia de género y que se encuentra ahora con un indulto parcial de la pena de cárcel que se le había impuesto por negarse a compartir la custodia de su hija con su agresor, según explicó el sindicato.
“María Salmerón nos ha exigido un compromiso muy fuerte. Entre otras cosas nos ha venido a demostrar como cuestiones que en apariencia nos parecen muy claras a veces se retuercen. Junto a la corrupción económica que puede haber en España también hay una especie de corrupción moral cuando se producen esta especie de recovecos morales para torturar a una niña y para perseguir a una madre que solo quiere proteger a su hija”, advirtió el líder sindicalista.
Por todo ello, Cándido Méndez señaló la necesidad de “no solamente solucionar esta situación” por la que pasa la galardonada. Sino también tomarla como “referencia” y actuar tanto en el ámbito judicial, como en el europeo y junto con el Observatorio de Género y las asociaciones de mujeres. “No vale con hacer manifestaciones políticas a favor de la igualdad, hay que tomar determinaciones”, insistió.
El secretario general de UGT se refirió también al requerimiento que hizo otra de las galardonadas, Mercedes Martín. Ella, además de incidir en la necesidad de mayor participación de las mujeres en la toma de decisiones del sindicato y en las negociaciones laborales, aprovechó su discurso para reclamar a la organización una mayor integración y participación de los jóvenes. Así, Méndez, junto con los jóvenes y la violencia de género, hizo hincapié en la precariedad económica, en los parados de larga duración, los “trabajadores pobres” y la intensificación del trabajo con sus “consecuencias para la salud y la calidad de los servicios”.
De esta forma, el secretario general del sindicato advirtió de que, con la crisis económica, “los últimos en llegar al mercado laboral, las mujeres y los jóvenes, han sido los que peor lo han pasado”. Además, señaló a los “más de dos millones” de parados de larga duración que hay en España como un colectivo al que el sindicato debe dirigirse para “darles alternativas”, apuntó.
