Con 105 años él y un lustro menos ella, el matrimonio formado por Calixto García y Pilar San Deogracias es, posiblemente, el más longevo de toda la provincia. Este fin de semana, han celebrado sus respectivos cumpleaños en compañía de sus familiares: con sus cuatro hijos, ocho nietos y doce biznietos, entre otros parientes.
Todos agradecieron con una misa la larga vida que han llevado y con un envidiable estado de salud. Bajo la advocación del Cristo del Humilladero, la ermita de Cabezuela fue testigo. En esta localidad han residido la mayor parte de su vida. Aquí nació Calixto un 14 de octubre de 1906. Pilar llegó al mundo el 8 del mismo mes, pero de 1911, en Cantalejo. Se casaron en 1933. De aquellos momentos guardan grandes recuerdos, aunque las posibilidades técnicas y económicas no les permitieron tener fotografías de ese enlace.
Hace tres años que festejaron, también con toda su familia, las bodas de platino. Entonces ellos, que seguramente ya ostentaban el título de los cónyuges más veteranos, apelaban al perdón mutuo como forma de conservar la relación matrimonial. “Es muy importante comprenderse y ponerse en el lugar del otro”, aseguraba ella, que todavía conserva una gran memoria.
En su casa del pueblo han permanecido juntos casi ocho décadas. En el exterior, una piedra rectangular junto a la fachada ha sido testigo de cientos de horas de conversaciones vecinales. Ahí han vivido hasta el último momento en que han dejado de ser autónomos y decidieron trasladarse a una residencia en la que estar atendidos.
Se conocieron en Cantalejo, donde Calixto fue a trabajar. Con 21 y 26 años respectivamente se casaron. Él había aprendido el oficio de trillero de la mano del ‘tío Mañas’ y durante muchos años, con la familia de su esposa, se dedicó a vender aperos de labranza por toda España. Con la mecanización del campo, tuvo que cambiar de oficio y dedicarse a la ganadería, especialmente a la cría de pollos en unas naves que, ya jubilado, empleó como huerta para emplear allí su tiempo libre, tanto que ni ellos mismos podían imaginar que iban a tener.
